martes, 15 de septiembre de 2009

ESC.14 INT. CREATIVIDAD DURMIENTE (FLASHBACK) -- DÍA

Cuando me senté frente a la computadora, a las 7:30 de la mañana, "despierto" no era la palabra exacta para describir el estado en el que me encontraba. Para una persona con hábitos nocturnos, la madrugada nunca es un buen momento. Así y todo, enfrente con entereza mi primer día como dialoguista de un nuevo proyecto. Lo enfrenté durante 10 minutos... hasta que me dormí. Al abrir los ojos, segundos (¿minutos?) después, estaba aun en la misma posición: la mano derecha tomando el mouse, y la izquierda sobre el teclado, lista para apretar la tecla Ctrl. Caray, me dije a mí mismo, y continué con la tarea (la de escribir, no la de dormir). Durante las seis horas siguientes que me tomó dialogar el medio libro que me tocaba, el episodio se repitió constantemente (con lo cual se puede decir que, del total de seis horas, debo haber trabajado efectivamente cuatro). La "narcolepsia" variaba: desde caer profundamente dormido, hasta cabecear deteniéndome a centímetros de dar la frente contra el teclado, pasando por momentos surrealistas de escribir con los ojos cerrados y la mente en blanco. Llegué incluso a soñar: estaba en una pileta, tomando sol en zunga con Guevara (el de Laport, no el de Benicio del Toro), que me preguntaba señalando la diminuta pieza de vesturio: "¿esto es parte del lenguaje de la telenovela moderna?". En fin, pesadillas de lado, cuando terminé de dialogar el medio libro dudé seriamente en mandarlo: ¿qué frankenstein podría haber salido de semejante estado de inconsciencia? Pero como quería irme a la cama, apreté Send y me saqué el tema de encima.
Varias horas después, recibí un llamado del autor para felicitarme por mi primer libro: le parecía de un profesionalismo ejemplar. Esbocé una semi sonrisa confusa, invisible a través del teléfono, sin entender nada. Quizá porque todavía tenia sueño.
Esa noche me acosté más temprano y me desperté más tarde a la mañana siguiente, decidido a no repetir la experiencia de escribir dormido. Trabajé a conciencia en el segundo libro, lo dejé reposar, lo releí, corregí y mandé. Satisfecho, me dediqué a un dolce far niente que fue interrumpido por una llamada del autor, notablemente molesto por lo que consideraba un brusco descenso en la calidad del capítulo dos, con respecto al capítulo uno. Me acusó de delitos tan graves como escribir "siglo XXII" en vez de "siglo XXI", de confundir en una frase un periplo pluscuamperfecto con un patronímico subjuntivo o algo así, y me dijo que mejor cortar en ese momento una relación laboral que derrapaba tan evidentemente hacia el desastre.
Colgué en estado de shock. Sin embargo, más que preocuparme por mi situación económica, me pregunté cómo podía ser que hubiera escrito un mejor libro dormido que despierto. ¿Es posible algo así? ¿Me convenía tomarlo como norma? ¿Tenía que consultar con un médico especialista en sueño? ¿Quizá ponerme la zunga con la que había soñado?
¿O la solución a tamaño interrogante consistía en preocuparme por la salud mental posiblemente desequilibrada del autor, y comunicarme con alguna autoridad pertinente (Argentores, el 911, o el Instituto del Quemado)? Hummm.
¡Qué casos y qué cosas tiene este deporte, amigos!

3 comentarios:

Clarisa dijo...

Esto es como el tenis. Cuando hay buena onda con el autor, el peloteo se hace eterno y hasta el público te lo agradece. Pero cuando no, son todos ACES! Y el ego del guionista se mancha de rojo (rojo polvo de ladrillo).

Fruto de las tantas presiones que tiene el deporte, Ivan Lendl (gran tenista de hace ya unos cuantos años) se sacaba las pelitos de las cejas a cada rato (creo que no pasaba más de un minuto entre depilación y depilación). Tal vez, más de un guionista lleve cejas postizas...

Besos!

Marcelo Cabrera dijo...

Yo diría que más que ACES, son todas doble faltas cobradas como buenas a falta de un ampayer!
Por suerte mis antepasados españoles me han legado unas cejas frondosas... sino estaría lampiño!
Beso Clarisa!

Javier Rey dijo...

Bueno Marce, muchas de las mejores cosas q he escrito, y que con los años vuelvo a leer y me siguen gustando, las escribi totalmente bebido. Umm... No cuenta como "dormido", no? jeje Abrazo. Y espero un post sobre la Creatividad y el Alcohol (u otras "hierbas")