lunes, 28 de septiembre de 2009

ESC.25 EXT. RIO ARRIBA -- DÍA/NOCHE

Una de mis películas favoritas de todos los tiempos es Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola. Me recuerdo alquilándola una tarde de verano, junto a dos amigos; teníamos que matar tiempo hasta que se hiciera la hora de entrenamiento de rugby, y como siempre confiaron en mí para elegir (supuestamente, yo era el que sabía de cine). Había escuchado hablar vagamente de Apocalypse , y me la llevé pensando que iba a ser algo entretenido y ligero de ver en esas horas sandwich. Fantástico error el mío. Cuando terminó la película, los tres nos miramos preguntándonos si alguno había anotado la matricula del camión que nos pasó por encima. En todo caso, me sentía felizmente aplastado. Ese día llegamos tarde a entrenar.
Desde aquel momento hasta hoy, la he visto muchas veces, incluyendo la versión Redux, y nunca he dejado de sentir el mismo impacto ante las escenas iniciales... selva, fuego, Martin Sheen víctima de la locura en una oscura habitación de hotel en Saigón... mientras Jim Morrison canta con su voz chamánica "Este es el fin/ Bello amigo / Este es el fin / Mi único amigo / De nuestros elaborados planes, el fin / De todo lo que perdura, el fin / Ni seguridad ni sorpresa, el fin / Nunca volveré a mirarte a los ojos, el fin".
Siempre estoy tratando de encontrar material nuevo sobre la película para ver/leer. El guión, por ejemplo. O el libro Notas a Apocalipsis Now: Diario de una filmación, de Eleanor Coppola (esposa de Francis).
Así es que di en Youtube con este extracto de una entrevista a John Milius, autor del draft original que luego fue "tocado" por Coppola.
La entrevista no solo me pareció interesante por los detalles que cuenta sobre la creación del guión de la película, sino por la anécdota que cuenta Milius sobre sus años de formación.
"Yo iba a la USC", dice en el video. "En una de mis clases de escritura, uno de nuestros profesores, un viejo realmente duro, Mr. Blacker, nos enseño la forma del guión; es decir, que EXT iba antes de DÍA, por ejemplo. Era muy exigente con eso: si había algún error en la forma, iba a parar al cesto de basura. Y tenía razón, estaba imponiendo una disciplina, tratándonos como a profesionales. Quería que, cuando saliéramos de su clase, pudiéramos escribir algo que, por lo menos, se pareciera a un guión; quizá no diga nada, quizá sea inintelegible, pero al menos parecerá un guión. Mr. Blacker, además, era uno de nuestros pocos profesores que de hecho trabajaba en Hollywood. Nos contaba historias reales que a nosotros nos parecían exóticas en aquellos días. Y una de las historias que nos contó, era sobre cuánta gente había tratado de adaptar al cine el libro Heart of Darkness, de Joseph Conrad: hasta Orson Welles lo había intentado... y fallado. Eso fue como levantar una bandera roja frente a un toro joven. Fue la peor cosa que pudo haber dicho. Inmediatamente me decidí a intentar adaptar Heart of Darkness. Había leído la novela a los 17. La leí solo una vez, y nunca quise volver a ella, porque me había dejado tan impresionado... sentí tantas cosas... ¡hasta la soñé! Tenía esta visión... no quería volver a la novela y que alguien me dijera 'esto es lo que realmente pasa aquí'. Tenía mi propia visión de ella".
Normalmente, los escritores de televisión (y muchos de cine también, claro) escribimos lo que nos contratan para escribir. Puede que el proyecto al que entramos nos guste más o menos. Que nos enamoremos de él durante el proceso y terminemos haciéndolo propio (aunque sus verdaderos dueños nos harán difícil generar este sentimiento). Incluso que nos traiga enormes satisfacciones económicas y profesionales.
Pero ninguno de ellos es esa "bandera roja frente al toro joven" de la que habla Milius, capaz de excitar nuestra imaginación durante años y años, impulsándonos indefectiblemente a tratar de plasmar una idea en papel, como forma de exorcizarla.
Cuando tenía 18 años, imaginé la historia de un hombre que ha perdido (las historias están siempre en presente en mi imaginación) la esperanza en el amor, tras ser víctima de un engaño . Su vida es un continuo de desesperanza, de desconfianza, de soledad. Hasta que un día, sueña con una joven pelirroja, de la que se enamora. Solo que ella, en el sueño, termina matándolo. Tiempo después, la joven llega a su vida realmente. El hombre no sabe qué hacer: ¿debe arriesgarse a amarla, aunque haya soñado que ella lo asesina? El hombre quiere creer que su sueño fue solo una expresión de su subconsciente, y se entrega a la relación. Sin embargo, su desconfianza es más fuerte que él. Arrastrado por sus propios demonios, es finalmente él mismo quién la empuja a matarlo. Una profecía autocumplida.
Esta historia (que, quiero creer, es sobre hasta qué punto somos hacedores de nuestro propio destino), ha sido una bandera roja frente a mí durante 21 años. La he escrito de muchas formas distintas. Ha "contaminado" otros trabajos míos. Y no cesa de acosarme. Quizá algún día se haga realidad, en pantalla grande o chica, y entonces no sueñe más con ella. O quizá no. En todo caso, es un fuego que me alimenta y puedo tomar parte de la pasión que siento por ella, y contagiársela a otras cosas. Si no la tuviera, no sé qué haría.
Nadie puede contratarnos para escribir nuestro Apocalypse Now. John Milius quedó prendado de El Corazón de las Tinieblas a los 17, y tardó 35 años en trasladar ese sueño a la pantalla. Solo una pasión así, puede generar una gran película.
Estoy seguro de que cada una de las personas que está leyendo este post tiene su propio Apocalypse en el tintero. Nunca se olviden de él. Nunca dejen de nutrirlo. Nunca le retaceen una oportunidad. Todavía puede llevarlos más lejos de lo que nunca han pensado.

2 comentarios:

Jessica Valls dijo...

Excelente post.
Gracias Marcelo por este blog maravilloso donde en cada post puedo identificarme con algo!

Marcelo Cabrera dijo...

Gracias Jess! Si consigo eso, no puedo pedir más!