viernes, 25 de septiembre de 2009

ESC.22 INT. COCINA COMEDOR -- TARDE/NOCHE

Marisa QuirogaLuciana, una lectora de este blog, me dejó un comentario en el post ESC.19 EXT. NOKIA THEATRE L.A. -– NOCHE, sugiriéndome que leyera la nota sobre la tira Valientes que la colega Marisa Quiroga publicó en El Argentino.
Allá fui entonces. El artículo de Marisa disecciona de manera fantástica el éxito de la tira de Pol-Ka, dejando de paso algunas reflexiones muy útiles sobre el universo de la telenovela clásica, en contraste con ciertos relatos rupturistas que han habitado nuestra pantalla en los últimos años (Resistiré, Montecristo, Vidas Robadas, Los Pells, Lalola).
Algunos párrafos de la nota de Marisa:
Valientes sostiene con convicción que vale la pena contar la historia de un amor romántico y heroico en su capacidad de renuncia a una sociedad atravesada por relaciones efímeras. Este es un fenómeno del que dan cuenta muchos programas testimoniales en la tele y nos informan de un hecho irrefutable: el amor y el compromiso de por vida están pasados de moda. (…) Pero, ¿cuáles son los misterios que aborda un melodrama? Básicamente, dos: el del origen y el del amor. La convención establece que, si un personaje de novela se pregunta quién es, no lo hace para encontrar la respuesta en el diván de un psicólogo. No. Lo que está interpelando es quién le dio la vida, qué eslabón ocupa en ese árbol genealógico que aparece inconcluso. (…) Melodrama puro con un toque argento. Cuando hizo su presentación en sociedad, en febrero de este año, Valientes propuso contar la historia de tres hermanos que quieren vengar la muerte de su padre, y en eso andan, “queriendo y no pudiendo”. Es cierto que, ya pasados los 120 capítulos, avanzaron poco y mal (en el sentido de que los intentos fueron fallidos) pero esto es justo lo que el espectador espera de una telenovela. La justicia se conseguirá al final y el amor triunfará en el último capítulo: su desenlace es parte fundante del contrato que una tira establece con el público. (…) Valientes ignora olímpicamente la zozobra que padecemos desde la mañana hasta las diez de la noche y nos lleva de la mano a un mundo donde si los accidentes de tránsito ocurren, es por algo, y si aparecen muertos tirados en el campo, también. Por “algo” que puede ser un misterio hoy, pero que se explicará mañana. Y cuando hay una explicación, aunque sea macabra, hay un consuelo que ‘la realidad’ no suele dar.”
Cuando uno trabaja en telenovelas, sufre de tres males: debe colocar (a veces hasta por la fuerza) el relato dentro de un formato altamente estructurado, con un lenguaje híper tipificado, y con la inmensa presión de producir un capítulo diario. En este contexto, pocas veces se tiene tiempo, o claridad, para observar lo que uno hace con una mirada analítica o crítica.
Bien por Marisa y su mirada.