viernes, 30 de octubre de 2009

ESC.50 INT. CUMPLEAÑOS ANIMADO -- DÍA

Los amigos de Ilusionario me pusieron al corriente sobre algo que no sabía: este miércoles próximo pasado se celebró el Día Mundial de la Animación. Parece ser que desde 2003, vía una iniciativa de la Asociación Internacional de Films de Animación (ASIFA, Association Internationale du Film d'Animation), la conmemoración se celebra oficialmente todos los 28 de octubre. ¿Por qué esta fecha? Porque el mismo día, pero del año 1892, Emile Reynaud llevó a cabo la primera proyección pública de su Teatro Óptico (Théâtre Optique), en el Museo Grevin de París.
De la mano de su oficio de ingeniero, Reynaud se convirtió en un pionero del cine, mejorando el zoótropo e inventando el praxinoscopio, que luego, mejorado, se convirtió en el Teatro Óptico, un aparato que permitía ofrecer un espectáculo a partir de la proyección de dibujos animados móviles, dispuestos en una banda flexible provista de perforaciones (fue el primero en usar las perforaciones en la película) que discurrían con una frecuencia de 15 imágenes por segundo frente a un sistema de lentes e iluminación basado en la linterna mágica. Gracias a este invento, Reynaud es considerado uno de los padres de la animación.
Datos técnicos e históricos aparte, lamento no haber sabido de la conmemoración antes: de ser así, el 28 hubiera soplado una vela. Creo que ya lo dije en un post anterior: me encanta la animación. O para no ocultar mi fanatismo detrás de nombres técnicos, mejor digo que me encantan los cartoons... bah, los dibujitos.
La educación audiovisual suele comenzar en la infancia con los libros ilustrados, quizá con los cómics, pero sin duda se completa con la animación. Dependiendo de la época, tenemos que hablar de Hanna-Barbera (Yogui Bear), de DePatie-Freeleng (The Pink Panther, The Inspector, The Aadvar and the Ant), Warner Brothers (Bugs Bunny, Wile E. Coyote and the Road Runner, Daffy Duck), Tatsunoko Production (Speed Racer, G Force y la saga Macross, que luego derivaría en Robotech), Zuiyo Eizo (Heidi), Filmation (He-Man), Marvel Productions (Transformers), entre tantas otra, como productoras que tuvieron un gran efecto sobre muchas "mentes en formación" de los '70 y '80.
Particularmente, creo que la obra de DePatie-Freeleng y Warner Brothers tuvo una impronta importantísima en la forma de trabajar de mi imaginación.
En el caso de los primeros (dejando de lado por un momento la psicodelia de la Pantera Rosa y sus efectos lisérgicos en el inconsciente infantil), y haciendo un análisis a posteriori, claro, me doy cuenta de que siempre me atrajo la forma de narrar de El Inspector (esa especie de policial negro desquiciado, que desde el vamos mostraba el lenguaje de género y, por el mismo precio, cómo vulnerarlo sin dejar de serle fiel) y el manejo de personajes de El Oso Hormiguero y la Hormiga (donde ambos caracteres son entrañables loosers, hambrientos, neuróticos y hasta algo melancólicos, profundizando en la figura del antihéroe).
En el caso de los segundos, Warner Brothers, admiré la genialidad, la incorrección y el cruce de géneros y referencias de Bugs y el resto de la banda, sin saber que estaba asistiendo a algo mucho más relevante: el motín histórico que capitaneó Chuck Jones desde la panza de la bestia. Jones siempre generó controversia (del tipo de la que generan los visionarios), y creo que su mayor legado es el de habernos enseñado que la caracterización de personajes podía dejar de ser tan maniquea como Disney había instituido que fuera: Jones cambió al Pato Lucas de un héroe a un antagonista amargado con mal temperamento; relegó Porky Pig al papel de tímido y neurótico sidekick; transformó al Silvestre de Friz Freleng en un gato común y corriente arrastrado por sus pulsiones alimenticias; nos mostró a Bugs Bunny como un espíritu libre que nunca atacaba a menos que fuera atacado. En definitiva: le dio a los personajes animados una dimensión humana que muchos directores de cine deben haber envidiado. Y con esto nos mostró más sobre el mundo de lo que podíamos esperar como niños.
Más adelante, empezando los '80, Robotech me enseñó la importancia de la "carnadura dramática", vestida de forma que pudiera ser consumida por un chico sin necesidad de recurrir a una telenovela. Me acuerdo de discutir las historias del capítulo de la semana en el colegio con mis compañeros de sexto grado: no los dibujos, no la acción, sino las historias.
Momentos importantes en el diseño del futuro guionista.
Para terminar de festejar (tardiamente), el cumpleaños de la animación, les dejo una de las creaciones de Reynaud, el corto de 1894 "Autour D'Une Cabine".


Que lo disfruten.

miércoles, 28 de octubre de 2009

ESC.49 EXT. LA PROBLEMÁTICA AUTORAL EN ESPAÑA – DÍA (Y NOCHE)

Ahora que estoy metido en el grupo ad hoc AUTORES DE TELEVISIÓN DE PIE, me he puesto a recorrer un poco en la web en busca de información sobre profesionales de otras latitudes, que estén enfrentando o hayan enfrentado coyunturas como la nuestra. La mayor cantidad de material que encontré fue sobre los compañeros españoles, probablemente por una cuestión de idioma, pero también porque son un grupo bastante movedizo, gustoso de generar titulares.

Les cuento un poco lo que encontré.

Como datos estadísticos, un estudio realizado a fines de 2003 por la asociación de guionistas españoles ALMA y la Fundación Autor, daba cuenta de que había en ese momento una población de 2.126 guionistas en España (aquí calculábamos a ojo que somos unos 200, aunque estaría bueno que existiera un relevamiento serio). Entre las principales conclusiones de este estudio, encontré algunas en las que creo, podemos reflejarnos:

· Sólo el 20,1% de los guionistas se dedica exclusivamente a escribir guiones. Un 59,7% compatibiliza la actividad de guionista con otras actividades artísticas o profesionales. Un 17,4% no se dedica a escribir guiones en la actualidad.

· El 73% de los guionistas declaran insuficientes las retribuciones que percibe por sus obras para cubrir sus necesidades y las de su familia. El 46,3% (casi la mitad de los guionistas profesionales) cobra menos de 12.000 euros al año.

· A casi la mitad de los guionistas no le pagan nada si su guión no se llega a producir. Al 76% de los guionistas no le pagan nada por ceder su guión en exclusiva y "moverlo" en el mercado audiovisual si su guión no se llega a producir.

· El 86% está insatisfecho con la valoración de su obra. El 72,1% de los guionistas considera que la aportación de su guión a la obra audiovisual se refleja poco o regularmente en la valoración del producto final.

· Los aspectos que menos gustan de la profesión son los vinculados a: las condiciones de trabajo, la inseguridad del trabajo e irregularidad de los ingresos, los bajos ingresos, la dificultad inherente de la actividad como guionista, las condiciones bajo las que en ocasiones tienen que trabajar, la falta de oportunidades, las negociaciones, etc.

En una nota publicada en 2004, el presidente de ALMA, Agustín Díaz Yanes, denunciaba la situación "pavorosa" que vivía el gremio. "Es bastante significativo que en España, la octava potencia del mundo, el guionista no tenga un estatus a la altura del director o de los actores, cuando el peso del texto es esencial", decía. "Nos pagan el guión escrito y los derechos de autor clásicos, es decir, la exhibición en cine y televisión; pero no cobramos porcentaje alguno por la venta de DVD, ni por el pase en el teléfono móvil, en Internet o cualquier otro soporte”. Yanes también comentaba en esa entrevista que las asociaciones de guionistas intentaron conformar un organigrama del gremio dentro de las cadenas. Pero fue imposible. "Hay unas 150 categorías estructuradas, sin exagerar. El becario, el dialoguista.... La televisión tiene una doble cara. Les ofrecen un sueldo seguro y, a la mayoría, buenecillo”. Díaz Yanes encontraba en aquella nota una razón para esa falta de respeto a la figura del guionista: la tradición española de despreciar al que escribe como al hombre que le sobra tiempo para dedicarse a ello. "No se puede entender de otra forma", decía.

Un año después, el mismo Yanes motorizaba la creación de la Federación de Asociaciones de Guionistas de España (FAGA), que nuclea a ALMA; a la GAC (Guionistes Associats de Catalunya); a la EHGPE (Euskal Herriko Gidoigileen Elkarte Profesionala); a la AGAG (Asociación Galega de Guionistas) y a la EVA (Escriptors Valencians de l'Audiovisual). Noten la cantidad de asociaciones… aquí estamos luchando para conseguir formar la primera. Desde la presidencia de FAGA, Díaz Yanes proponía “acabar con los intolerables contratos basura”, reivindicando los “derechos laborales mínimos y también los de la autoría".
Pedro Rivero, presidente de la asociación vasca de guionistas, calificaba la situación del gremio de "explotación" y señalaba la falta de un movimiento de tipo sindical en el sector, porque en ese momento sólo defendían sus reivindicaciones entidades de gestión de derechos de autor (exactamente el caso de la Argentina hoy). "El guión nace en el momento de mayor precariedad de una película, cuando no hay ni presupuesto ni nada, y la mayoría de los guionistas, que lógicamente lo que quieren es que su guión se haga, lo entregan de cualquier manera", añadía Rivero.
Díaz Yanes anunciaba en aquel 2005 que en las próximas semanas se empezarían rondas de reuniones previstas con los productores, y esperaba que se dieran “resultados en un plazo de ocho meses".

En diciembre de 2007, luego de dos años de obtener ningún resultado, y entusiasmados por el espíritu reivindicativo de los huelguistas estadounidenses (los guionistas de aquel país realizaron una huelga que paralizó la industria televisiva y cinematográfica norteamericana: entre sus reclamos estaban la reivindicación de derechos de autor por las descargas de Internet y los DVD) ALMA convocó a una asamblea que llenó el Cine Doré de Madrid de escritores de cine y televisión. “Todo eran buenos propósitos”, relata en un artículo el guionista y periodista Luis Murillo Arias. “Se organizaron unos grupos de trabajo que analizaron la situación en los campos del cine, la ficción televisiva, los programas de entretenimiento e Internet; enfervorizados voluntarios se ofrecieron para formar dichos grupos. Un año después, la situación no ha cambiado”.
Murillo Arias se preguntaba si, viendo los resultados de la “vía pacífica”, una huelga como la yanqui era posible en España en aquel momento. “Sería un suicidio colectivo”, se respondía a sí mismo. “Lo único que se pudo extraer de la asamblea es que no solamente es imposible, sino que se trata de una quimera fuera de la realidad. ¿Por qué? Primero, porque en Estados Unidos existe una ley que obliga a todos los guionistas del país que quieran trabajar en una producción a estar afiliados al sindicato (WGA). Por eso, el paro fue obligatorio para todo aquel guionista que se considerase profesional. Y, de esta manera, multitudinario” (aquí vemos, una vez más, como la cuestión sindical toma una enorme relevancia).

Murillo denunciaba que ALMA carecía de una fuerza de este tipo. “Para ALMA, los guionistas implicados son los que están afiliados. Y se supone que los más implicados dentro de los afiliados fueron los que se apuntaron a los grupos de trabajo. Bien, pues se dieron varios casos de falta de asistencia casi masiva a las reuniones de los grupos de trabajo. Es decir, ni los más implicados de los más implicados se han implicado del todo. Y las conclusiones de dichos grupos no pudieron ser más obvias. Nada nuevo en el horizonte. Esto, por supuesto, incide en algo que es mucho más importante: la falta de unión. Y ésta se manifiesta, sin ir más lejos, en que el sindicato de guionistas catalán (GAC) hace la guerra por su cuenta y sólo defiende a los guionistas nacidos en Cataluña. Más de lo mismo ocurre en Valencia, Euskadi o Galicia. ALMA, por ejemplo, está luchando por unos sueldos mínimos para los guionistas y, para que, al menos, se garantice el pago del trabajo, cosa que muchos productores no conciben. Pero GAC considera esos sueldos mínimos irrisorios y no quieren hacer causa común con ALMA”.

Un año después, en diciembre de 2008, Alma celebraba una nueva asamblea para reivindicar una vez más un convenio laboral justo. Aprovechaban también para atacar la Ley del Cine, cuyo Real Decreto de desarrollo se aprobó sin que nadie tuviera en cuenta a los guionistas. Según decía en aquel momento Carlos Molinero (la entrevista a Molinero  que linkeo aquí, tiene varias cosas interesantes de leer) vicepresidente de ALMA, señalaba que esto suponía "una muestra de la importancia que tenemos en la industria".
En aquel momento, cada vez más cansados de la “vía pacífica”, la gente de ALMA decidía contactar a todos los guionistas para ver hasta qué punto estarían dispuestos a llegar. De estar todos de acuerdo, se planeaba convocar una huelga similar a la estadounidense. Nunca llegó a suceder.

Hoy, 2009, las cosas en la madre patria aun no han cambiado. Los distintos organismos siguen atomizados, sin poder montar un frente común de cara a la industria. Los problemas permanecen casi idénticos.
Un artículo de de julio de este año, publicado en el portal ABC Guionistas, daba cuenta de lo siguiente:

Vayamos al origen. O sea, al guión. Surge una paradoja sangrante. Como explica Díaz Yanes, por una parte “un guión lo es todo para financiar una película. Sin guión no hay nada, no hay productor, ni subvención ni muchas veces actores”. Sin embargo, ALMA, la asociación de guionistas más importante de España de la que Díaz Yanes es presidente, lleva años batallando para que los guionistas se lleven un 3%, con vistas al soñado 5%, como pago del presupuesto total. La realidad es que los productores están pagando entre un 1 y un 1,5%. Curro Royo, uno de los escasos guionistas profesionales de cine y televisión, con trabajos como Médico de Familia o la película El club de los suicidas, lo expone con rotundidad: “¿Qué peso tiene la calidad de un guión en el resultado de una película? Entre un 60 y un 70%. El desequilibrio con ese 1% es brutal”. Alfred Hitchcock, otro autor indiscutible que encargó la mayoría de sus guiones, lo expresó también con claridad: “Es imposible hacer una buena película con un mal guión”.
Como explica Díaz Yanes: “Si pagas una miseria por un guión el escritor no podrá dedicarle mucho tiempo porque necesitará dedicarse a otras cosas para sobrevivir”. Ni más ni menos. Manuel Hidalgo, guionista habitual de Felipe Vega, recuerda a su amigo Rafael Azcona: “él me decía, por lo que me pagan por esto le puedo dedicar como mucho dos meses”. Y Díaz Yanes cifra en un año el tiempo necesario para trabajar a fondo un guión. El mal sueldo lleva al pluriempleo. Algunos, un 20% según un estudio de ALMA, los más privilegiados, tienen la “fortuna” de vivir sólo de la profesión, aunque la inmensa mayoría lo hace compaginando el cine con trabajos para la televisión, cuyas series de éxito han sido la tabla de salvación del audiovisual patrio, no sólo de guionistas, también de actores y no pocos directores.
En el cine, se ha dicho, la situación es desoladora. Por partes. Primero, las cifras. Según ALMA, la media de ingresos por largometraje es de 27.308 euros. Para casi la mitad de los guionistas, los ingresos por esta actividad no supone ni el 20% de sus ganancias. Más cosas dudosas: al 76% no les pagan nada por “mover” su guión en el mercado. De éstos, finalmente el 76% no vio un duro. Y volvemos al principio. Una vez el guionista ha logrado vender su trabajo, se encuentra con “una falta absoluta de respeto. Yo creo que si los guionistas pudiéramos ser invisibles, los productores lo preferirían”, dice David Planell. Como denuncia Elvira Lindo: “Es habitual que escribas el guión de arriba a abajo y que luego aparezca el director, haga cuatro cambios, y lo firme contigo de manera conjunta. Parece que si no firma la película no es suya. Es un error tremendo concebir así la labor del cineasta”.
En televisión, donde la tradición americana fija al guionista como alma del proyecto, de hecho, muchas veces es el productor ejecutivo de la serie, se ningunea “hasta extremos inimaginables esta figura -denuncia Royo-. Por ejemplo, se acaba de anunciar una serie sobre la figura de Adolfo Suárez. En todos los medios se ha dicho que es un trabajo del director Sergio Cabrera. En ninguna parte se ha publicado quiénes son los guionistas, como si no existieran. Yo lo sé porque soy de la profesión, porque si no es imposible”. Los guionistas no sólo piden dinero, también exigen reconocimiento.

Creo que pueden sacarse muchas conclusiones de todo esto. Las similitudes entre la coyuntura de los autores españoles y la nuestra es notable. Ellos empezaron un camino para salir de esta coyuntura hace cinco años, y todavía no ha logrado sus principales metas. No sé cuáles son los tiempos en este tipo de luchas, quizá cinco años es normal, diez años es normal. Espero que no. Lo que podamos aprender de los errores ajenos, aprendámoslo. Para no estar dentro de cinco años parados en el mismo lugar.
Saludos a todos.

ESC.48 INT. CANAL FOX / EL CLOWN: EPÍLOGO -- NOCHE

¡Bueno, finalmente no hubo ninguna sorpresa, ningún cambio ni de horario ni de canal, y anoche EL CLOWN salió al aire por FOX! A los que lo hayan visto, espero que les haya gustado. Una pequeña cerecita para coronar la torta: clickeando en la imagen de aquí abajo, pueden acceder aun contenido extra, un Epílogo para el capítulo filmado exclusivamente para Internet (y una excusa más para admirar la belleza de la mexicana Maya Zapata).

¡Dasvedania!

lunes, 26 de octubre de 2009

ESC.47 INT. CANAL FOX / EL CLOWN -- NOCHE

Clown1

Tantas idas y vueltas, parece que finalmente va a salir al aire como Dios manda, y para mi alegría, por FOX.
Estoy hablando de uno de mis capítulos para Tiempo Final 3. Si, ya sé que avisé que iban a salir por FX y salieron en cualquier horario. Sí, ya sé que comenté que el programa pasó a FOX y que mis episodios iban en nov/dic. Ya sé que los tengo un poco podridos con el tema… ¡es que vuelvo a la carga porque que cambiaron el orden de emisión! El primero (y a mi gusto el mejor) El Clown, finalmente va a salir mañana martes 27 de octubre a las 22 horas, en el horario que antes ocupada United States of Tara (qué buena “sitcom”… ¿alguien la vió?).
Aquí van algunas fotos de El Clown:

Clown2Clown3Clown4  

Espero que puedan ver el episodio y dejarme sus opiniones.
Si mañana encienden la tele y aparece Los Superagentes No Se Rompen, llamen a Fox para reclamar por su humilde bloguista, que estará sacando el viejo rifle del abuelo para hacer justicia de una vez por todas.
Pero tengo fe en que esta vez, las cosas van a salir bien.
Quieto, rifle… ¡sit, sit!

ESC.46 INT. BUSCANDO LA BANDERA -- DÍA

Huele a espíritu setentista. No lo pude evitar. Bueno, en realidad, aunque hubiera querido, no sé si lo hubiera hecho.
Estoy hablando de una pequeña imagen que hice para ilustrar la página de facebook de AUTORES DE TELEVISIÓN DE PIE. Cuando me sumé, eramos solo tres, y la "imagen de perfil" de la página era un signo de interrogación. Sentí que había una ausencia ahí que no me gustaba. Me ofrecí a hacer algo con mis magros conocimientos de photoshop, para "responder a ese signo de pregunta que persigue", como escribió tan gráficamente Mario Segade, fundador de la página.
Lo que me salió fue esto:
No sé siquiera si huele a setentista. Ahora que lo miro en grande, me da una sensación de póster anti-macartista. ¡Santas listas negras, Batman!
Como el sentido común es el menos común de los sentidos, cabe decir que no creo que los guionistas argentinos sufran algún tipo de macarthismo. Sí creo que nos cabe levantar alguna bandera, y también mejorar nuestros ingresos, así podemos cambiar este televisor viejo por un LCD de 42 pulgadas.
Bromas aparte... si los guionistas necesitamos ponernos de pie, por algo será. Con o sin bandera a la vista.

sábado, 24 de octubre de 2009

ESC.45 EXT. CIELO ABIERTO / PALMERA -- DÍA

¡Terminé el piloto! Fue definitivamente uno de esos casos donde uno se compromete a una fecha de entrega, confiando en que el profesionalismo va a salir a la palestra, y luego descubre que la palestra se cayó encima del profesionalismo, aplastándolo.
Cuando el productor me llamó para pedirme la tercera versión, le dije que en dos días se lo mandaba. Esto va de coser y remendar, pensé: ya lo hice dos veces, hay una estructura que funciona, unos personajes, los turning points necesarios… solo hay que cambiar alguna cosilla aquí y otra acá, y ¡voila!
Como ya conté en el post anterior, no resultó así para nada.
Durante una semana, estuve mirando las cuatro escenas que había escrito para dibujar una nueva apertura, sin lograr avanzar más allá de ese punto. El productor me había pedido que el capítulo 1.4 versara sobre un tema en particular, y no lograba adaptar este tema al formato, no encontraba los puntos nucleares en los cuáles podía ser dividido, de forma tal que en su desarrollo hubiera sorpresa y suspenso.
Bueno, es que de hecho no los tenía. Muchos productores tienen la tendencia de pensar sus productos en base a lo que quieren ver, y no a la historia que deberían querer contar. Me acuerdo de uno que nos reunió para hacernos ver un DVD de la colección Director’s Series, que reúne a los principales directores de videoclips con sus videos más famosos y experimentales. Puso play en uno, y cuando terminó nos dijo muy convencido y sin profundizar más: “así tiene que ser nuestro programa”.
Todo el grupo asintió en silencio, mientras nos preguntábamos entre nosotros con la mirada: ¿así como? ¿Un videoclip? ¿Un experimento audiovisual? ¿¿Cinco horas por semana de un discurso donde el contenido está sublimado a través de la estética? ¡Caray, qué tira más rara iba a quedar!
No todos los productores son así, claro; hay varios que tienen un criterio claro de los elementos que, sí o sí, tiene que tener una historia para poder ser contada vía el formato tira. O unitario, por hablar del caso que me tenía en blanco frente a la pantalla
En vez de hacer lo que recomienda la colega Marisa Quiroga (“cuando enfrento problemas similares de inmediato hago una ronda telefónica de ‘amigos/amigos’ que además son guionistas; sé que son generosos, que hacen devoluciones sin medir cuál uso haré de sus talentos; más luego, si no alcanza, sigo pidiendo ayuda”), mi reacción típica cuando pierdo la punta del ovillo es… colgarme.
Me salgo totalmente del cuadro. Dejo la computadora prendida y, rumiando mi descontento, me dedico anárquicamente a hacer cualquier otra cosa. Si mi mujer tiene suerte, arreglo algo que esté roto en la casa. Sino, voy a la videoteca y veo algo atrasado; series, la mayoría de las veces, que me entretienen pero a su vez no me requieren una atención excesiva. Como todo lo que encuentro, mientras la ropa que no me queda se ríe de mi desde el ropero. Salgo a comprar algo, lo que sea, solo para tener la excusa de ponerme los auriculares y caminar sin rumbo, pero con rumbo (no sé si se entiende).
El tiempo se me hace chicle, y a la vez se comprime dentro de la ansiedad que me genera recordar la página en blanco.
Y, normalmente, cuando ya dilaté la entrega hasta las últimas consecuencias, en medio de la esmerada realización de… cualquier otra cosa, me atrapa una extraña compulsión. Como un sonámbulo literario, me siento, me arrojo casi en el sillón, y comienzo a escribir.
Ahí donde, después de la escena 4, había un abismo, ahora hay un mundo lleno de personajes, sucesos, cortes de bloque llenos de suspenso, escenas originales, vueltas de tuerca, y un final redondito.
¿De dónde salió todo eso? ¿A dónde me conecto cuando me cuelgo? ¿A la dimensión de las musas? ¿A un estrato de mi imaginación al cual no puedo acceder de otro modo? ¿A Boo'ya Moon?
Ni la más pálida idea.
Por supuesto, esto no pasa siempre. Normalmente, las escaletas me salen bastante rápido, y no tengo problema en tirar historia.
Pero a veces… a veces… me voy a buscar lo que me falta a no sé dónde, y después vuelvo.
Por suerte, al productor le encantó el piloto nuevo. Ahora solo falta que convenza al resto de la gente involucrada de que es el libro a ser grabado. Le deseo la mejor de las suertes.
Yo me voy a colgar un rato. Nos vemos.

viernes, 23 de octubre de 2009

ESC.44 EXT.INT. ESPACIO VIRTUAL -- DÍA

Esta semana fue la tercera reunión de autores de ficción y no ficción en Argentores. Aunque lamentablemente no pude estar, Camilo, lector de este blog, me puso al día con la minuta. Parece que las cosas, aunque despacio, siguen moviéndose. Y está bien: Roma no se construyó en un día. De todas formas, creo que lo más importante a destacar de esta tercera reunión, es que los presentes fueron muchos más que en la anterior. Me alegro de que así sea, y espero que en la siguiente, que es el lunes 2 de noviembre a las 18 horas, haya aun más.
Como parte de todo esto, el autor Mario Segade ha creado un página de Facebook desde la cual podamos mantenernos informados sobre las reuniones en Argentores, las fechas, los temas, y cualquier otra cosa de interés en relación a esta movida.
La página se llama AUTORES DE TELEVISIÓN DE PIE (FICCIÓN Y NO FICCIÓN). Los invito a entrar y sumarse al grupo.
¡Nos vemos el 2 de noviembre en Argentores!

miércoles, 21 de octubre de 2009

ESC.43 INT. SALÓN DE BORGES / BIBLIOTECA NACIONAL -- DÍA

Cuando el Malba editó la versión restaurada de Invasión, la histórica película del argentino radicado en Francia Hugo Santiago (70), aproveché para escribirle a Ricardo Aronovich (79), el director de fotografía de la película, y felicitarlo por el lanzamiento. "Estoy esperando que me envíen una copia", me contestó Ricardo;"es lo menos que pueden hacer puesto que fui yo quien me ocupé de la restauración de esa gran peli. No te la pierdas que es memorable, tal vez (sin duda) la mejor películ del cine argentino aunque a algunos les chirrien los dientes!".Con semejante declaración en el aire, no resistí la tentación de abusar de la bonhomía de Ricardo, y le pedí el mail de Santiago: quería conversar con él sobre la experiencia (inimaginable desde el hoy) de escribir un guión junto a Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Cásares. Santiago me contestó al día siguiente. "Estoy trabajando en el encuadre de mi próximo film, 'Adiós' – el guión me ocupó tres años; ocupadísimo entonces", escribía. Adiós viene a cerrar una suerte de trilogía empezada con Invasión y continuada con Las Veredas de Saturno (film del año ’86 que escribió junto a Juan José Saer y que trataba sobre un grupo de exiliados de una Aquilea tomada por el enemigo). "Pero en relación con tu pedido: Malba editó el DVD de “Invasión”, y en el segundo disco (en el Bonus), en una especie de entrevista, cuento durante una hora y cuarto sin parar mi trabajo con Borges y Bioy. Ahí encontrarás material, que acaso te sea útil. Un abrazo, Hugo Santiago", terminaba la misiva.Así es que me apliqué a conseguir la edición de Invasión del Malba, y apreté play.

Invasión es una película realmente increíble. Sus recursos técnicos y estéticos dan un paso adelante con respecto a lo que podía verse en ese momento (se estrenó en 1969), y desde lo narrativo está más conectada con el cine francés de la época (Santiago fue asistente de dirección de Robert Bresson), que a nada que pudiera verse en la cartelera de Buenos Aires ese año (salvo, quizá, por El Dependiente, de Favio).

Así y todo, es eminentemente Argentina. Porteña, podríamos agregar, pero en el sentido de metropolitana: los acontecimientos que refiere solo podrían suceder en una gran ciudad, en Buenos Aires, más precisamente, que en la película pasa a llamarse Aquilea. Su personaje principal, protagonizado por el gran Lautaro Murúa (en la foto de la izquierda, protagonizando a Herrera, capturado por el enemigo en medio de una habitación llena de televisores que solo trasmiten estática), es para mí el héroe mitológico argentino perfecto: una suerte de cowboy tanguero, o un Aquiles silencioso y malherido, consciente de su destino trágico.

Muchos catalogan a Invasión como un film de ciencia ficción, lo que creo que no llega a describirla cabalmente: no puedo evitar verla como un thriller político con intencionados sesgos metafísicos (entendida la metafísica como "el estudio del Ser en cuanto tal y de sus propiedades, principios, causas y fundamentos primeros de existencia"), puestos allí para darle una condición universal, filosófica, al derrotero de sus personajes, víctimas de un doble destino dramático: el de su condición humana, y el del terrible olor fascista que comenzaba a sentirse en el aire argentino por aquellos años.

No es casual, en relación a esto, que 1969 haya sido el año que eligió Oesterheld para crear una nueva versión de El Eternauta junto a Alberto Breccia, a la que le dió un tono político más agresivo que el de la historia original. Invasión y El Eternauta tienen varios puntos en común: primariamente, ambas hablan de invasiones y utilizan mecanismos de género; principalmente, las dos son obras políticas.

Pero el objetivo de este post no era hacer crítica de cine (que según mi amigo Gabriel L., no es mi fuerte), sino comentar lo que pude ver en el segundo DVD de la edición del Malba, donde Hugo Santiago cuenta con detalles lo que fue trabajar con Borges y Bioy en el guión de Invasión. Poca gente ha tenido la suerte de pasar por un proceso así, y me pareció que tenía que compartir con ustedes lo que narra Santiago, su descripción del proceso creativo (que incluye el tema económico, ya que Borges y Bioy no tenían ninguna intención de trabajar gratis…). Disculpen por la extensión, pero prefiero editar lo menos posible las palabras de Santiago, que hacen referencia a un momento histórico en la relación entre cine y literatura en la Argentina.

En el ‘67, cuando empezaron a trabajar en el guión, no era la primera vez Santiago se reunía con Borges. Diez años antes, había cursado la cátedra de de Literatura Anglosajona, que este daba en primer año de Filosofía y Letras. Habían trabado una relación, que incluyó un libro de poemas que Santiago le dedicó. A partir de allí, aun cuando Santiago se fue a vivir a Francia en el ‘59, esa relación se mantuvo.
Luego, en uno de sus viajes al país, en medio del proceso de generar otra película, que nunca llegó a hacerse, Santiago tuvo la idea de Invasión.
“Cuando digo que tuve una idea, fue eso, solo una idea y un título: Invasión”, cuenta Santiago. “Lo fui a ver a Bioy una mañana y le dije que tenía una idea, y que quería que juntos se la presentáramos a Borges. Que había pensado en ellos porque, si yo hacía ese film solo, iba a ser a la manera de Borges y Bioy Casares: entonces tenía más sentido hacerlo con ellos. Bioy me pidió que le contara la idea y le dije que era la historia de una ciudad sitiada y un grupo de hombres que la defienden. No era más que eso. Bioy consigue hablar con Borges esa misma tarde. Bioy me dijo ‘bueno, dale, contale la idea’. Yo le dije: Borges, es una ciudad un poco ovalada, que está sitiada; hay un grupo de defensores, y los invasores entran, y ganan, y se llama. Borges dijo "claro, es un sistema leibniziano con un doble sistema de entradas y salidas". Bioy se rió y y yo me quedé estupefacto, es lo que menos me esperaba como respuesta. Yo seguía callado y Borges al final dijo: ‘¿bueno, cuándo empezamos?’.
Charlamos un rato más y ellos me contaron sobre sus guiones publicados que nunca se hicieron. Ellos estaban atemorizados, se preguntaban si iban a trabajar otra vez gratis, yo les dije que no, que iba a conseguir el dinero. Finalmente ellos aceptaron hacerlo, y me dijeron que ahora los iba a tener que dejar trabajar solos un tiempo, para construir el argumento. Y así fue: en menos de un mes escribieron un texto de unas veintipico de páginas. Cuando me lo entregaron, Borges dijo ‘tenemos una buena y una mala noticia’: la buena, es que tenían ese texto, y que hiciera lo que quisiera con él, y la mala es que no iban a hacer un guión.
Yo les dije que de ninguna manera, ellos tenían que hacerlo. Si querían un contrato, yo les iba a conseguir un contrato, que cuánto querían. Bioy dijo una cifra enorme, y yo sin pestañear dije que lo iba a conseguir, que íbamos a escribir el guión y hacer la película. Sin dudar. Salí aterrado, porque no podía cumplir con lo que había prometido”.
Aunque Santiago consiguió el dinero, se encontró con otro problema: Bioy se estaba yendo de viaje a Europa, para una larga estadía, y no iba a poder estar presente para la parte definitiva del trabajo.

“Yo les dije que ese texto que me habían dado no era una película. Estoy de acuerdo, dijo Bioy. Borges también lo creía. Me preguntaron por qué lo pensaba, y yo, que había trabajado mucho con el texto (un texto maravilloso, pero que ellos me hicieron prometer que nunca iba a dar a publicidad, ya que la prosa no estaba tan cuidada), vi que había decorados, había algunas escenas, pero lo que pasaba era que no parecía escrito por Borges y Bioy, porque ellos saben contar un cuento. Aquí no había eso: de hecho, era de un gran modernismo, porque había personajes que aparecían como de una pincelada, y había secuencias. Pero no un cuento”.
“Tres o cuatro días antes de irse, Bioy me pidió que le resumiera lo que pensaba. “El día anterior a su viaje, con los contratos ya firmados, le dije lo que me parecía. Él se lo trasmitió a Borges, que me citó al otro día en la Biblioteca Nacional. Llegué a verlo temblando: Bioy se había ido, yo yo me tenía que quedar trabajando con Borges. Solo. Él me recibió, me estrechó la mano, y me dijo: ‘aquí estamos los dos, para algo que nos interesa a ambos’. Nos sentamos y le dije que en el material que me habían dado, no había la continuidad de un film. No es una cuestión de encadenar causas y efectos, tenía que ser como un cuento. Esa tarde misma, Borges decidió ponerse al servicio del film. Más allá de cualquier reivindicación personal, más allá de cualquier orgullo, estaba el compromiso de que el guión fuera lo mejor posible. Es más: si el daba una idea, y uno no se la criticaba enseguida, él se enojaba. Había que pasar por una crítica profunda de la cosa para eventualmente volver a la idea justa que había tenido en un principio”.
Cuando llegamos al primer día de trabajo, decidimos empezar con las escenas, y armamos la inicial, con Don Porfirio llamando a Herrera. Mientras dictaba, Borges escribía con una mano en el aire, siempre lo hacia cuando pensaba mucho algo. Y me dijo la frase de Don Porfirio: ‘tantos años sin salir de las vísperas, y ellos ya están por entrar’. Me di cuenta de que todo iba a ser muy literario. Borges me preguntó cómo seguíamos. Como ya habíamos hablado de la simetría que iba a ver con el grupo de los jóvenes, con ese final donde Don Porfirio los lanza a combatir, yo dije ‘escribamos el final’. Y así lo hicimos. Teníamos lo que estaba bien al comienzo, y lo que estaba bien al final. En el medio, había que contar una película. Y ah Borges me dijo la frase final de Don Porfirio a los jóvenes: ‘tantos años estuve preparándolos, ahora ellos ya están adentro; ahora la resistencia empieza, ahora les toca a ustedes, los del Sur’”.
En el documental, Santiago señala el guión final. “Este guión tiene un encuadre técnico, pero en definitiva, después de aquel texto de 22 páginas, hasta este guión, no hubo otro texto. Yo iba estructurando el encuadre del film, porque teníamos todo medio disperso. Todo era narrativo, pero Borges se imaginaba la estructura, yo no tenía que explicarle sobre simetrías ni nada. Tener algo antes de los títulos y después de la palabra fin ya hacía una cosa simétrica, y después vimos que se dibujaba en tres actos. Esa fue la primer estructura, puramente narrativa. Después empezó a apretarse la estructura, con ecos, resonancias, en la primera parte hay como rimas de cosas que aparecen en la tercera parte. Mientras hacíamos ese trabajo, había trozos de diálogos, elementos de texto que estaban en ese primer documento de 20 páginas, que fueron quedando en la película. Ibamos avanzando en orden. Borges tenía la capacidad de ver todo en su cabeza”.
Al mismo tiempo que desarrollaban este “guión literario”, Santiago trabajaba en su casa en en el aspecto técnico, por secuencias, por escenas, después casi por planos. Casi un año después, el guion estaba prácticamente listo. Faltaban unas puntadas finales, y una vez más estas tuvieron la forma de frases de Borges.
“La escena entre Herrera y el jefe de los invasores nos había quedado corta. Borges agregó un diálogo que fue perfecto:
Torturador: ¿por qué nos resiste, si la gente está esperando lo que tenemos que vender?
Herrera: porque la gente no entiende, y los que entienden tienen miedo, como yo.
Y luego, antes de la muerte de Herrera, las palabras más importantes de todas:
Herrera: Don Porfirio, yo hice siempre lo que usted me mandó, pero esta ciudad no tiene remedio, para qué morir por gente que no quiere defenderse.
Don Porfirio: la ciudad es más que la gente.
Luego de esto, la película estaba terminada”.

martes, 20 de octubre de 2009

ESC.42 INT. DIVÁN -- NOCHE

Estaba de vuelta en lo que considero mi segunda ciudad natal, San Martín de los Andes (natal en cuanto a lo que cambio mi vida estando ahí, lo que significó en relación a quien soy hoy). Seguramente era invierno, por la sensación de encierro y noche permanente. La ciudad estaba extrañamente vacía. Para mí, era como un laberinto. Un microcosmos en el cuál no encontraba escapatoria para alejarme de mi perseguidor. El asesino serial.
No hay nada más horrible que correr y correr y no poder nunca huir. El agotamiento, la desolación, hacen presa de la víctima, que empieza a desear ser atrapada.
Pero a último momento, el instinto la lleva a continuar corriendo. Aunque sea una misión sin esperanza.
Me desperté bastante cargado de la pesadilla. Dicen que este tipo de sueños persecutorios son bastante comunes, con distintas variantes, en mucha gente. Pobre consuelo.
Esa mañana tenía terapia, así que fue lo primero que comenté cuando empezó la sección. Recordé algunos sueños familiares, recurrentes, de mi infancia, y traté de relacionarlos con la pesadilla.
Pero el terapeuta no le hizo caso a mi freudianismo. Para él, el origen del sueño estaba encerrado en un juego de palabras.
Asesino serial. Asesino de series.
Inconsciente gracioso.
¿Cuánta angustia puede experimentar alguien cuando le bloquean el trabajo? ¿Tanta como para tener una pesadilla sobre eso? Aparentemente, sí. A mí, por lo menos, me puede llegar a pasar.
El asesino de series era una persona con la que estaba trabajando en ese momento. Un tipo dedicado a exigir sin ser claro sobre lo que quiere, y a criticar y descartar todo lo que se le presenta. Alguien instalado en lo que yo llamo "hacé, pero no hagas".
El objetivo inconsciente de esta gente es colocar al resto en una situación imposible de resolver, para quedar como los únicos que pueden resolverla. O bien, gustan de psicopatear a los demás por el solo gusto de hacerlo, sin importar si se hace o no el trabajo.
La recomendación de mi terapeuta fue que dejara de poner tanto en aquel proyecto, para dejar de vivir como un "asesinato" cada página bombardeada por este hombre.
Tenía razón. A veces, no hay que involucrarse tanto. Escribir apasiona, pero si es una pasión destructiva, hay que ponerle remedio. Sino, se transforma en mal karma.
Y eso sí que no se puede permitir.

sábado, 17 de octubre de 2009

ESC.41 INT. MUNDO ANIMADO -- DÍA

Los que haya mirado, en la columna de la derecha, la sección Blogomanía, verán que entre los sitios que recomiendo está Ilusionario, el blog del estudio de diseño y animación de Guillermo Casas y Juan Pablo Figueroa. Realmente me parece que el trabajo de estos dos ilustradores, animadores y diseñadores gráficos es excelente. No solo desde un punto de vista artístico, profesional, sino algo que me parece muy importante: desde lo lúdico. Uno observa las ilustraciones y no puede evitar sentirse parte de un universo de juego y movimiento. Para mí esto tiene un valor enorme.
Explorado un poco Ilusionario, me encontré con un corto protagonizado por Pablo Echarri y Carolina Peleritti, para el cual Casas y Figueroa compusieron animaciones que son parte de la trama. Me gustaría compartirlo con ustedes, porque me pareció un trabajo precioso y me hizo pensar en una experiencia reciente que tuve.
Aquí va el video:

La experiencia reciente a la que me refería no tuvo que ver con problemas médico ni psicológicos (bueno, eso también, pero es material para otro post). Hasta hace poco estuve trabajando en un proyecto de animación bastante ambicioso, realizado en la Argentina para el mercado Europeo.
Ya hablé del tema, indirectamente, en el post
Mente Autista. El Artista/Autista era, justamente, el líder del proyecto.
Una cosa que rescato de las que
A/A decía, era que había que estar muy entusiasmado, muy enamorado del guión de un proyecto de animación, porque sino era imposible sostener el nivel de energía necesario para llevarlo a cabo, un trabajo de orfebrería que puede llegar a demorar de seis meses a un año.
A medida que me involucré en el trabajo, entendí cuánta razón que tenía (sin que esto quite que su
approach al proceso era completamente desquiciante). Observando como, por ejemplo, una escenógrafa creaba durante una semana un pequeño decorado, de no más de 50 cm de base por 20 de alto, totalmente creado en falso para dar la sensación de gran perspectiva cuando solo tenía 10 cm de profundidad... uno se da cuenta de que es un trabajo de amor.
Lo mismo para cada diseño de personaje, para cada expresión, para cada sonido, para cada movimiento. Todo aquello que damos por sentado al hacer una serie o una
telenovela, en el universo de la animación tiene que ser pensado y creado desde cero. No se trata solo de tener un buen guión y pensar cuáles son los tiros de cámara: cada respiración del personaje tiene un sentido, y esto transforma todo el proceso creativo en una enorme reflexión sobre el mundo.
Pequeño responsabilidad. Por eso es tan increíble que, con semejante peso sobre los hombros, los animadores no pierdan las ganas de divertirse. El espíritu lúdico.
Algo de eso aprendí a imprimirle a los guiones que escribí o que ayudé a escribir para este proyecto. Espero poder volver a repetir la experiencia, porque fue maravillosa.
¡Buen fin de semana y feliz día a todas las madres que leen este blog!


miércoles, 14 de octubre de 2009

ESC.40 EXT. CASINO -- NOCHE

Estoy escribiendo un piloto por tercera vez. Espío de reojo la cita de Jane Espenson que puse como quote (ahora me doy cuenta por qué no he cambiado todavía), y encuentro que el termino agonizar no podría ser más preciso.
Agonicé la primera vez, cuando el proyecto era completamente nuevo y representaba un desafío especial (sigue siendo un desafío ahora pero de otra índole); pero tuve el premio de que a todos los interesados les gustara esa temprana escaleta.
Agonicé la segunda vez, cuando la entrada de una nueva compañía productora y ciertas reticencias del protagonista, me llevaron a tener que reescribir ese primer draft.
Y ahora agonizo la tercera, cuando la aparición de una competencia autoral, traída por la nueva compañía productora, me lleva a tener que volver al material, esta vez en el papel de contendiente.
Volver al material... ¿cómo? ¿Desde donde? ¿Cambiando qué y conservando qué?
Buenas preguntas... para las que suele haber poca respuesta. Externa, por lo menos.
A veces, en casos así, me siento un poco jugando Punto y Banca. Sin un rumbo fijo, somos simples puntos tratando de derrotar a la todopoderosa banca.
Lo que las instancias de producción quieren del proyecto, sigue siendo lo mismo que al principio. Lo que no les gustó de las dos primeras versiones, no está claro: se trata, cuanto mucho, de un "sentimos que la cosa no pasa por ahí". Una preguntilla: ¿por qué no pasa por ahí? ¿Cómo buscamos un camino nuevo si no sabemos por qué es erróneo el que tomamos antes?
Azar. Una banca y un dealer que revolean fichas como si no supieran de qué se trata el juego. Carta: me gusta esto y aquello. Carta: pero esto de aquí sí y aquello no. Carta: ¿la solución?, sencillo, saca lo que no nos gusta, y reemplazalo por otra cosa. ¿Cual cosa? Bueno, si eso no lo sabes tú, que eres el autor... ¡joder!
Joder, digo yo también, mientras escribo por tercera vez. No es que los pilotos no den trabajo, lo dan y en cantidad... ¿pero no sería más claro y más sencillo si todos supiéramos a dónde vamos, en vez de confiar tanto en el ensayo y error?
Sigo tecleando, a ver si con este intento le hago morder el polvo a la Banca.

martes, 13 de octubre de 2009

ESC. 39 INT. MAZMORRA -- DÍA

María, mi mujer, terminó de leer el post anterior, "ESC.38 INT. TERRITORIOS CONOCIDOS -- DÍA", y me dijo con vos tajante: "es denigrante hacia las personas que mencionás". Me quedé un poco sorprendido por semejante juicio sumario, y traté de argumentar que simplemente había tomado algunos aspectos de esas personas que me habían hecho pensar en un tema que consideraba común. María insistió: "estás criticando cosas totalmente subjetivas de gente que conocemos para ensalzarte a vos mismo". Lapidaria. Al cabo, el mismísimo F, que aparece mencionado en el post, me dejó el siguiente comentario:
"Hay varias subjetividades en tu análisis que te invito a reflexionar:
1. ¿Porque inferís que estas personas no expresan deseos de descubrir cosas nuevas porque no te encontrás con "objetos" en sus casas que lo demuestren? Resultaría difícil por ejemplo cuando uno viaja traerse un pedazo de "La piedad" de este Sr. Miguel Ángel....
2. También me parece un poco reduccionista hablar de poco deseo a las cosas nuevas refiriéndose a discos o películas… ¿y todo el tema social? ¿No es ampliar el espectro cultural tratar con personas de distintos ámbitos, profesiones, etc.? ¿No es una prueba irrefutable de ello que estas personas con profesiones tan “practicas” te tengan de amigo?
3. Me parece que es mas complicado el asunto. Creo que es más acertado decir que hay personas que están mas inclinadas a consumir y otras a producir (creativos en el amplio uso de la palabra-política, intelectual, social, etc.). Y no es bueno pasar la vida sin estar y conocer los dos lados porque en el fondo se necesitan".
Traté de argumentar con él (como se puede ver en los comentarios del post), pero al cabo de mi di cuenta de que tanto F como mi mujer tenían razón.
La observación que trataba de demostrar con "ejemplos empíricos", está viciada de subjetividad a tal punto que, aun cuando creo que tiene valor, se anula a ella misma.
¿Por qué alguna gente no expresa ningún deseo por descubrir cosas nuevas, diferentes, culturalmente hablando?, me pregunto en el post. Como si el consumo de productos culturales (para usar el lenguaje de F), fuera sola garantía de cultura, de inquietud, de búsqueda. Si lo es, es solo de manera parcial. O es solo manera. Pésimo error juzgar a los demás con la vara que uno blande ante la vida.
Pensando en algunos otros post que he escrito, me pregunto si no habré usado este mecanismo más de un vez. Y me lamento si fue así.
Voy a tratar de ser más cuidadoso de aquí en adelante. Tengo que estar más atento a mi Ego.
Si quisiera generalizar, diría que a veces, quizá, los autores somos víctimas de nuestro Ego, de nuestra visión por momento maniquea del mundo, donde todo es personajes e historias, y nosotros los seres omniscientes que ordenan la realidad.
Pero mejor no generalizo y digo lo más concreto, parafraseando a un conocido: a veces, se me salta la correa.
Sepan disculpar. Estoy aquí en la mazmorra, haciendo mea culpa. Trataré de no volver a hacerlo. Trataré. Después de todos, ¿qué somos sin nuestros defectos?

lunes, 12 de octubre de 2009

ESC.38 INT. TERRITORIOS CONOCIDOS -- DÍA

La primera vez que fui a la casa de D, varias cosas me llamaron la atención: lo hermosa que era (aunque decorada en un estilo muy clásico), lo buenos anfitriones que son D y su mujer... y su colección de discos. Colección que sufrí más tarde cuando, inspirado por varias copas de buen tinto, D prendió su tocadiscos y se puso en modo DJ. Comenzó un paseo (para mí)infernal por los territorios del folclore, algo de tango, y música popular de ayer, de hoy y espero que no de siempre. Cuando pasamos a los CD's, la cosa no mejoró: lo más nuevo que tenía era el disco en vivo de Serrat y Sabina (salve a ambos), repleto de temas... viejos. Libros, no vi por ninguna parte. Películas, algunas copias de los blockbuster del momento. Cuando salí de allí, una pregunta comenzó a rondar mi cabeza.
En la casa de H las cosas fueron un poco mejor, pero no para exagerar. En su mezcla de quincho con departamento de soltero, decorado como un museo de antigüedades (muy interesante la mayor parte, cámaras antigüas, carteles de publicidades del 40, un casco de corredor circa Fangio, etc.), otro tocadiscos coronaba la estancia. Esta vez, los vinilos estaban un poco más actualizados: 70's y 80's. Los CD's databan de la misma época. H es un coleccionista, acaso tenga eso a favor. Su biblioteca estaba repleta de clásicos de la colección Clarín, más algunas cosas de ciencia ficción que encontré interesantes, y todos los libros de Dan Brown, personaje que desagradable si los hay. Una pequeña pila de DVD's revelaba títulos de blockbuster similares a los de la casa de D. La cuestión es que salí de allí con la pregunta tomando cada vez más forma.
La casa de F, un amigo de la infancia, me deparaba por lo menos un hallazgo más agradable: estaba llena de cómics. F es un excelente dibujante, aunque la vida lo ha alejado de eso. Por lo menos, colecciona cómics de primera, libros de ilustración, álbumes de artistas europeos, etc. Su biblioteca tiene algunas novelas interesantes, incluida alguna mía que hacía años que no me devolvía. Los únicos CD's de la casa eran los de su mujer, que escucha algo de Montaner y Arjona, creo. F tiene todavía un disco de Madness del secundario. La videoteca era realmente de videos: cintas de VHS de la trilogía de Star Wars y de películas para niños. La pregunta no dejó de rondarme cuando salí de su casa.
La pregunta. Con todo el respeto del mundo por la diferencia de gustos. ¿Por qué alguna gente no expresa ningún deseo por descubrir cosas nuevas, diferentes, culturalmente hablando?
Yo, por ejemplo, no puedo escuchar el mismo disco más de una semana. Lo pongo en mi teléfono, y lo escucho del derecho y del revés; lo disfruto, lo analizo, lo desmenuzo, y luego paso a otra cosa. Se produce música nueva constantemente: ¿por qué no escucharla? Y ni siquiera hablo de arriesgarme mucho por territorios extraños. No me puse a escuchar la discografía completa de los grupos pop de Islandia. Pero disfruto Gossip, Bat for Lashes, los argentinos Proyecto Verona, Glassvegas, Mew, etc. Escuchar cosas nuevas me estimula mental y espiritualmente.
Los mismo sucede con las películas. Me encantan los blockbusters. Pero también el cine asiático (especialmente el coreano), el francés, los dramas indies norteamericanos, el cine Dogma. Hay como una llamita dentro mío que se va apagando si no le echo determinado tipo de leña.
Será que mi trabajo depende cien por ciento de mi imaginación... pero en un punto, ¿no es la imaginación necesaria para cualquier trabajo? H es comercial de una gran empresa, con una habilidad envidiable para vender lo que sea; F tiene una casa de cambio, y ha demostrado ser un empresario excelente; D es un gran médico, una profesión para mí llena de misterio. Seguramente ellos encuentran el alimento para su imaginación en otras fuentes.
No sé. Quizá es que para mí el cine, la música, la literatura, el dibujo, la pintura, son cosas que se conectan tan directamente al alma... por algo a los chicos los mandamos a aprender dibujo, pintura, piano o guitarra, y no contabilidad creativa.
O tal vez a lo que me refiero es al espíritu de búsqueda. A no quedarnos con lo que no es cercano por crianza, por costumbre, o por pertenencia a una generación. Hay tanto por investigar y descubrir (aun mirando varias décadas hacia atrás, no soy un dogmático de lo nuevo), que aun con la mejor actitud, solo podemos abarcar un pequeño terreno.
¿Por qué renunciar a eso? No tiene sentido para mí.
Los dejo escuchando Proyecto Verona (les recomiendo el tema Perfecto Camarada).
Slds!

sábado, 10 de octubre de 2009

ESCA.37 EXT. CANAL FOX -- DÍA

Unos post atrás anunciaba con bombos y platillos el estreno de mi primer capítulo para la tercer temporada de la serie Tiempo Final. Iba a ser emitido el pasado miércoles 7 de octubre por Canal FX. No solo los postié, sino que le avisé a la familia, a amigos, a conocidos, y casi a enemigos.
Esto hizo que fuera mayor la vergüenza que la bronca cuando encendí la tele el mencionado día y me encontré con Brendan Fraser combatiendo por segunda vez a la Momia. Al cabo de un rato, empezaron a llegar los mensajes de texto: nadie entendía qué pasaba. Yo tampoco.
Recién al otro día descubrí qué había pasado: Canal FX pasó todos los capítulos restantes de la temporada durante las medianoches de esta semana (hoy a las 00:00 pasan el episodio final, Clown, también escrito por mí), para terminar con la serie.
¿La levantaron? Sí, pero solo parar pasarla al hermano mayor de la señal, Canal FOX.
La amargura que sentía antes fue reemplazada por cierto orgullo: FOX es uno de mis canales favoritos, y me va a encantar ver la serie allí.
Así que, luego de pedir disculpas a todos por la falsa información dada, los invito a ver Tiempo Final 3 por Canal FOX desde el próximo martes 13 de octubre, a las 22 horas. Mis episodios se verán en noviembre/diciembre.
¡Gracias por mantenerse sintonizados!


viernes, 9 de octubre de 2009

ESC.36 INT. CAMARINES 2 -- DÍA

"Tiene que morir en cinco capítulos", me dijo el autor por teléfono. Me quedé sorprendido. No estábamos hablando de un bolo, ni siquiera de un actor secundario. La futura muerta era nada más y nada menos que una de las protagonistas, cara de los afiches en la calle y las gráficas para revistas.
Okey, contesté, ¿qué pasó? Pasó lo que tenía que pasar, me respondió el autor. Se cansaron de ella. No hay forma de razonar con la susodicha, y afectó a tal punto al resto del elenco que la situación se hizo insostenible. ¿Entonces, qué hacemos? Escuché el sonido de la sonrisa soterrada del autor, cuál Patán disfrutando de la situación, que me contestó: "tirémosla por el balcón". Ouch. Qué muerte indigna para un personaje. Otro de los principales que tuvimos que matar (uno que se fue solo de la tira, amigablemente), tuvo su momento de muribundia con altas dosis de dramatismo, en brazos del Galán. Una salida heroica, por todo lo alto. Pero a ella no iba a tocarle tal suerte. Alguien (que simbolizaba a todos sus compañeros) la iba a arrojar por el balcón. No me acuerdo si luego le tiraban un piano encima. O una caja fuerte. O un yunque.
¿Cómo llegamos a esto? Por un problema de comunicación.
Cuando se le vende un papel a un actor, en las reuniones previas a su contratación, se le cuenta con el mayor detalle posible de qué va su personaje: características, lugar en la historia, evolución, posible salida, etc. Se trata de ser claros, para que no haya confusiones: los actores tienen su ego, y de entrada hay que ser cuidadosos.
A esta actriz se le vendió el personaje de MALA. Con motivos, está bien, para que no fuera una maqueta; modigerada por cierto carisma, es verdad, para que el espectador pueda relacionarse con ella; una mala moderna si se quiere, como no; pero MALA al fin. Esto significa, a la hora de los bifes, desearle el mal a la pareja protagónica, y llevar a la práctica ese deseo.
Quizás fueron demasiado cautos en la forma en que le vendieron el personaje, para no ahuyentar a la actriz, haciéndole creer que MALA era un termino relativo o que el trasfondo freudiano del personaje permitía entender MALA como BUENA. O quizás ella escuchó lo que quizo. Un poco de ambos, probablemente.
La cuestión es que, avanzado el primer tercio de la novela, cuando al personaje de ella no le quedó más alternativa que comenzar a actuar su maldad con alevosía y premeditación, la actriz se negó.
No fue una cuestión de palabras, sino de actitudes. Actuaba sus escenas de mala con tanto encanto y vulnerabilidad, que terminaba opacando a la protagonista (que también tenía lo suyo, pero esa es otra historia). Llevó las cosas a tal punto, que uno se preguntaba por qué corno el Galán iba a dejar a esa preciosidad para irse con la protagonista, que no le movía un pelo a nadie. En vez de ser la tercer rueda de la bicicleta, la actriz se convirtió en manubrio.
Era increíble de ver. Una mala amotinada, tratando de robarse la novela. Una Jessica Rabbit diciendo, con voz sensual, "no soy mala, es que me han dibujado así".
Dicen que las novelas donde los malos no son realmente malos, psicosis incluida, no pueden funcionar. Es posible. Lo cierto es que tanto el autor como los productores creían que no, así que trataron de convencer a la actriz de que fuera MALA de una vez y se dejara de escorchar. Primero de buena manera. Después, no tanto. Pero todo fue inútil. Aunque al principio pareció colaborar, enarcando las cejas y mostrando los dientes como buena malvada, en última instancia siempre encontraba el loop para salirse con la suya.
No quería ser mala, eso es todo. Quería robarse al Galán, a la audiencia.
Y se robó a sí misma.
La última vez que se la vio, estaba parada en un balcón.
And like that, is gone.

jueves, 8 de octubre de 2009

ESC.35 EXT. ARGENTORES -- TARDE

Ayer miércoles 7 se llevó a cabo la segunda reunión del Circulo de Guionistas de TV (entidad de facto aun en formación), en la sede de Argentores. Fue una alegría ver a los los veintipico que estaban allí presentes, más otros que no pudieron estar por distintos motivos, pero que se hacían sentir desde su participación en la convocatoria. Tal como dijo uno de los representantes de Argentores, hacía tiempo que no se reunían, entre ambas convocatorias, tantos autores.
El objetivo de la reunión era profundizar en un tema tocado en el primer encuentro: la elaboración de un contrato tipo para la profesión, que corrija ciertas deformaciones que se han ido generando en los últimos 15 años en cuanto a la relación contractual entre productoras/canales y guionistas (de ficción y no ficción). Argentores se ofrece como entidad representativa a intentar que este contrato que han elaborado (de ser aprobado por todos nosotros), sea rubricado también por los medios de producción, transformándose así en un estandard.
Argentores propone que este contrato sea leído por todos los autores (socios y no socios de la entidad), a fin de que sea comentado y debatido.
Esta iniciativa de Argentores me parece muy correcta. Sin embargo, cuenta con un gran defecto: para que se transforme en norma, contamos nada más que con la "buena voluntad" de canales y productoras. Esta "buena voluntad", por supuesto, va a estar mediada por una serie de cuestiones de conveniencia económica, de ego y de ejercicio de poder en cuanto a quién controla los contenidos en el mercado.
Como está visto que el mercado tiende a "autoregularse" beneficiando siempre a aquellos que mantienen el control de los mecanismos de producción, apenas empezada la reunión se hizo patente que era necesario atacar otro tema. Una gran deuda que tenemos los autores en la Argentina: nuestro propio sindicato. Una entidad que nos represente en paritarias, que nos apoye con el peso de la ley, y que nos libere de buenas voluntades.
En Argentores se comprometieron a darnos la asesoría legal necesaria para investigar la posible conformación de un sindicato.
Es verdad que, como señalaron algunos, entre los responsables de que este sindicato no exista son los propios autores. Como decía en un post anterior, hemos crecido atomizados y cada uno defendiendo su quinta. Es la opinión de muchos, sin embargo, que los tiempos han cambiado y la coyuntura es propicia como para pensar que, esta vez, se pueda dar.
Para que suceda, necesitamos la presencia de todos. No somos tantos. Unos 200, se calculaba ayer. Cada uno de ellos debe tomar conciencia de la importancia de su aporte. Sobre todo, las "cabezas" de la profesión: su trayectoria y su fuerza en el mercado los hacen necesarios para este emprendimiento.
Dentro de quince días, el martes 20 de octubre, se llevará a cabo una nueva reunión donde se profundizará en todo esto.
Espero que ese día, seamos muchos más que 20.

miércoles, 7 de octubre de 2009

ESC.34 EXT. DESDE PARÍS -- DÍA

Tal como comenté en un post anterior, mis andanzas por la web me llevaron a cultivar una amistad electro-epistolar con uno de los directores de fotografía más importantes de la Argentina (junto al Chango Monti), y por qué no, del mundo.
Ricardo Aronovich, que acaba de ganar el premio a la trayectoria de IMAGO (la Federación Europea de Directores de Fotografía), ha tenido lo que el llamaría "el privilegio" de trabajar con grandes como Costa Gavras (en Missing), Ettore Scola (en El Baile y La Familia) y Louis Malle (en Murmullo del corazón), y por supuesto en Invasión, de Hugo Santiago (que considera la mejor película del cine argentino).
Desde los 70, Ricardo está radicado en Francia.

Hace poco, intercambiamos algunos mails. En uno de ellos, hablando de guiones, Ricardo me comentaba que, para él, "lo principal de un guión es que sea creíble, pero sobre todo, que le llegue al corazón a uno, y por lo tanto (esperemos), también al público".
Les copio el resto de su comentario: "pero no es solamente eso, creo que depende de cada uno también; en mi caso tiene que ser MUY interesante tanto en la propuesta como en el impacto emocional que a uno le debe producir... Un buen guión es algo intangible y hasta uno puede pasar al lado sin darse cuenta o no entenderlo enteramente, que es lo que me sucedió con el enorme film que hice con Alain Resnais, PROVIDENCE. Sabía a medida que leía que era un gran guión, pero no lo entendía cabalmente porque todo estaba en la cabeza de Resnais y su co-guionista inglés, David Mercer. Recién al filmarlo, y sobre todo cuando pude ver la edición final del film, fue que entendí cabalmente lo que quería expresar".
Teniendo en cuenta que es director de fotografía, un rubro eminentemente técnico, pensé que el acercamiento de Ricardo al guión iba a pasar más por una cuestión de ese orden. Pero no. Corazón fue la palabra clave. Intangible.
Después de todo, luz y color también son emociones, ¿no? Vale la pena tenerlo en cuenta a la hora de escribir. Usamos palabras, pero si estas no trasmiten emociones, luz, colores, música, nunca encontrarán su camino a la pantalla.

martes, 6 de octubre de 2009

ESC.33 INT. CAMARINES -- DÍA

Entre los personajes que escribimos y su aparición en pantalla, hay un mojón importante: los actores. Este alegre grupo de profesionales de la transformación a veces nos llena de alegría, otras de tristeza y otras de... llamados telefónicos.
Normalmente, por una cuestión de tiempos, el guión de telenovela se suele considerar "de hierro" a la hora de la grabación. Los actores interpretan las lineas que hemos escrito más o menos literalmente, poniendo su parte en lo que tiene que ver con la intensidad con la que impactan la cámara.
Aunque, claro, siempre se producen cambios en el piso, incluso discusiones sobre la forma en que ha sido planteada la escena, o el desarrollo de un diálogo; pero el vertigo de la telenovela, generalmente, se lleva puestas estas discusiones.
Entonces, el actor recurre a una de las pocas instancias que tiene para intentar entender o modificar su personaje: hablar con el autor. Salvo algunos casos puntuales (por ejemplo, el de un ameno colega que ya ha sido protagonista del post http://aventurasdeunguionista.blogspot.com/2009/09/esc14-int-creatividad-durmiente-dia.html, quien aclaró en su contrato que bajo ningún punto de vista quería tener contacto con los actores, a los que considera en su mayoría un problema), los actores casi siempre tienen el número de teléfono del autor (por lo menos los principales), y con mayor o menor sentido común y de la oportunidad, se sienten en libertad de comunicarse con el autor para expresar sus puntos de vista.
Pueden ser charlas ricas en contenido, aburridas, repetitivas, reveladoras o una simple pérdida de tiempo. El actor tiende a ver subtextos o motivaciones subyacentes donde no las hay (sobre todo en la telenovela) y le encanta conversar sobre ellas. Hora y pico, a veces. O encuentran en el autor un paño de lágrimas donde volcar la impotencia que sienten por no poder darle mayor relevancia a su personaje. ¡Lástima que nosotros no tenemos a quien llorarle!
También están los que llaman para agradecer un personaje, una escena, incluso una linea, cuando uno se esfuerza por hacer algo distinto, más profundo, o simplemente pone real emoción en un capítulo.
Yo soy partidario de atender el teléfono cuantas veces sea necesario, aunque sea para decir "ahora no puedo". Después de todo, los autores, desde nuestras casa, no vemos el mecanismo de realización (aunque escuchamos hablar de él todo el tiempo... también por teléfono), mientras que ellos lo sufren en carne propia todos los días. Nosotros tenemos nuestras páginas, y luego las imágenes al aire, donde los actores dan vida a la historia que creamos.
Tendríamos que estar más unidos, ellos y nosotros. Estamos en cada punta del barco, remando para que no se hunda.

lunes, 5 de octubre de 2009

ESC.32 INT. MENTE AUTISTA -- DÍA

La persona que me ofreció el trabajo me lo advirtió: vas a trabajar con un tipo difícil, que cree tener siempre la razón. No era ni la primera ni la última vez; acepté. Fui a conocerlo con esta idea en mi cabeza. A la hora de charlar con él, sin embargo, me pareció alguien inteligente, simpático, incluso tímido. Me relajé: la experiencia no iba a ser tan mala, después de todo.
El trabajo estaba bloqueado, ya que los libros del programa volvían rebotados constantemente de la Instancia Superior a la que le cabía aprobarlos (y que me había contratado a mí para apoyar al equipo y destrabar la situación). Así que empecé de cero reuniendo la enorme cantidad de material generado a lo largo de tres años (ese era el tiempo que llevaban dando vueltas sobre lo mismo), y armé una nueva biblia que sirviera como un piso sólido.
El armado de una biblia suele ser un proceso largo, pero en este caso, el tiempo era un lujo del cual no se disponía: en cuatro meses había que tener ocho libros armados, corregidos y aprobados. Puede parecer mucho tiempo, pero por el tipo de proyecto, cada libro iba a requerir un tiempo importante de realización. Así que trabajábamos contra reloj.
La biblia avanzó lentamente, pero avanzó. Si hubiera sabido que no iba a servir de nada, realmente no habría puesto el esfuerzo y detalle que puse en ella.
Me di cuenta de cómo iban a ser la cosas cuando empezamos a trabajar en el siguiente paso: las sinopsis de los ocho capítulos. Entendí que el a-partir-de-aquí-llamado-Artista no se había molestado en interferir en el trabajo de la biblia, porque en realidad no tenía demasiado interés en ella. Sabía que necesitaba tenerla aprobada, y cuando cumplimentó ese pasó, simplemente la dejó de lado como algo anecdótico. De hecho, como trabaja más bien simbólico, fue necesario volver a ella una y otra vez para cambiarla y que coincidiera con aquellos cambios implícitos en el desarrollo de las sinopsis.
Aquí, cabe una aclaración: esto es algo normal en el desarrollo de la mayoría de los programas cuando empiezan. Pero los problemas aquí eran varios: teníamos una biblia aprobada, poco tiempo para resolver todo el proceso, y casi tres años de cuestiones ya conversadas, con cosas que uno supondría no era necesario cambiar. Pero cambiaban. ¿Para mejor? No siempre.
El Artista comenzó a mostrar su verdadero rostro: el del Autista.
Su mecanismo de trabajo era probar, por ensayo y error, prácticamente todo lo que pasaba por su cabeza. Aunque eso significara ir en contra de la biblia, en contra de otros capítulos, en contra de los personajes... y en contra del consejo de un servidor, que fue contratado justamente para emitir opinión profesional sobre la cuestión (aclaración: el Autista es un profesional realizador de un género muy particular, sin experiencia ninguna en guiones).
Una y otra vez, a pesar de mi advertencia (siempre fundamentada) sobre que determinada cosa no iba a funcionar, me encontraba con que el Autista la hacía igual, para darse cuenta varios días después de que no funcionaba.
Nunca se acercó a decirme "tenías razón". Al contrario, cierto día me miró con enojo apenas disimulado y me dijo que le molestaba que yo estuviera constantemente en oposición a él. Traté de explicarle que no era oposición: era hacer mi trabajo (que no se trataba, justamente, de decirle a todo que sí y sentarme a ver qué pasaba durante los siguientes dos años).
Porque, mientras tanto, la instancia superior que me había contratado quería saber cómo avanzaban las cosas... y no estaba contenta con lo que escuchaba. Empezaba a preocuparme que la cerrazón del Autista se reflejara en mí.
Después de decirme aquello de la oposición, el Autista desarrolló el reflejo de verme como el enemigo cada vez que expresaba una opinión diferente a la suya. Decirle que sí tampoco tenía demasiado efecto: simplemente cambiaba de opinión solo sobre las cosa que él mismo decía. El hombre estaba preso de una argumentación interna incesante, y completamente cerrado a escuchar lo que tenía para decirle (yo u otros).
En su defensa, tengo que reconocer que me cuesta lidiar con gente así, y mi tacto casi siempre de psicoanalista estaba agotado al mes de lidiar con él, lo que no ayudó a la situación. De todas formas, mi profesión es guionista, no psicoanalista. A cierta altura de la carrera, hay un cansancio a tolerar la locura ajena: uno quiere realizar su trabajo lo mejor posible sin tener que luchar contra algo que, en la mayoría de los casos, es imposible combatir; salvo que se tenga un botiquín bien surtido por un psiquiatra de confianza.
Cumplido el tercer mes de trabajo, era más que evidente que no íbamos a llegar de ninguna manera a la fecha estipulada. Presionado por el tiempo, el Autista no tuvo más remedio que delegar trabajo.
Las cosas comenzaron a moverse, pero se trabaron de nuevo cuando pasaron por el cuello de botella de su corrección final pre-envío. El material retrocedía, cambiaba, avanzaba, se frenaba, retrocedía, cambiaba... etc. Las sinopsis salieron de su máquina simplemente porque no tenía más tiempo para entregar. El esfuerzo pareció valer la pena cuando las sinopsis, aunque comentadas, fueron aprobadas.
Entramos entonces en la etapa de escaletas con algo de confianza. Infundada. Volvió a pasar lo mismo: el trabajo de escaleteo, se hiciera en la forma que se hiciera, era re hecho por el Autista, de manera caprichosa e inconsulta. Las cosas comenzaron a ir y volver hacia la Instancia Superior, que no se mostraba conforme con los resultados. El trabajo se empantanó y la fecha final de entrega se mostró definitivamente imposible.
En ese punto, cuando un servidor estaba más que preocupado, el Autista hizo una jugada inesperada: le comunicó a la Instancia Superior que le resultaba imposible trabajar conmigo, que él era un Artista y que no encontraba la forma de comunicarme sus ideas de forma tal que pudiera devolverle lo que él necesitaba. No pude estar más de acuerdo, y coincidió con mi propia charla con la Instancia sobre el hartazgo e inutilidad de lidiar con el Autista.
Me aparté del corazón del proyecto, aunque seguí trabajando para la Instancia Superior revisando el material. Cuando recibí el primer capítulo que se logró terminar, no pude sino lamentarme de la simpleza y en muchos casos grosería que contenía. Era obvio que el Artista tampoco podía comunicarse con él mismo para obtener ese producto tan especial y único que tenía intención de crear.
Por mi parte, salí de una situación que me generaba una enorme cantidad de estrés y frustración. Estoy seguro de que no va a ser la última, pero me alegra haber podido cortar con ella y que no me hundiera como profesional y como persona.
¿Una exageración? No lo creo.
Por lo menos en mi caso, este trabajo está conectado directamente con todo lo que considero importante en mi vida. Nada de lo que pasa en el trabajo deja de afectar el resto de mi existencia. Entonces, lidiar con imbéciles se transforma en un problema doble.
Nada comparado, de todas formas, con lo que le espera aun sufrir al Artista en manos del propio Autista.

domingo, 4 de octubre de 2009

ESC.31 INT. TIEMPO FINAL 3/1 -- NOCHE

Nunca fui bueno para las cuentas. Lo primero que hice antes de decidir qué carrera estudiar, fue averiguar cuáles eran las opciones que, en lo posible, no tuvieran absolutamente nada de matemáticas.
En fin... creía, habiendo sumado los días, que mi primer episodio de Tiempo Final 3 iba a ser en noviembre. ¡Pero, oh sorpresa, el primero es este miércoles 7 de octubre a las 22 horas por Canal FX! Se llama El Funeral, y aparece así en la home del programa:


Haciendo click AQUÍ, se pueden ver algunas fotos del capítulo.
Espero que puedan verlo y disfrutarlo. Críticas, observaciones, comentarios, etc., serán bienvenidos.

viernes, 2 de octubre de 2009

ESC.30 EXT. BEAM ME UP, SCOTTY! -- DÍA

Estábamos reunidos el "artista" a cargo del proyecto (aunque yo, cariñosamente, lo llamo "autista"... ya les voy a contar sobre él en otro post), la productora y un humilde servidor en calidad de escribiente. Necesitado de consultar cierto material, prendí la notebook cual cordero camino al asador. Y ahí estaba... mi querido fondo de pantalla, una excelente ilustración del Enterprise, la nave espacial más famosa de la ciencia ficción. Al verla, la productora estalló en risas gozosas y al grito de "¡nerd!", se propuso cortarme la cabeza y ponerla en un pica al frente de la productora, como aviso para otros desubicados fanáticos de Star Trek. Gracias a Dios, tengo cuello ancho y falló en el intento.
Lo que no tuve oportunidad de decir en esa reunión, lo digo ahora: ¡los fanáticos de Star Trek no somos nerds! ¡Somo orgullosos admiradores de la obra de un visionario de la televisión (y creyente en la posibilidad de un ser humano mejor) como fue Gene Roddemberry, su creador!
¿De qué estás hablando, Willys?
Okey. Entiendo que haya que explayarse un poco sobre el punto.
Mucha gente (mi mujer, por ejemplo) frente un capítulo de Star Trek, solo ve "máscaras ridículas"; no pueden pasar de eso. Pero si le dedicaran un poco de tiempo, verían que la mayoría de las lineas argumentales de la serie (en cualquier de sus cinco encarnaciones, The Original Series, The New Generation, Deep Space 9, Voyager o Enterprise) apuntan hacia el mismo lado: observar cómo el ser humano puede resolver situaciones conflictivas de orden moral, sin necesidad de recurrir a lo peor de sí mismo. Los dilemas morales son un eje constante dentro de la serie.
Star Trek explora conceptos como el relativismo cultural (los personajes deben atenerse a una directiva primaria que ordena no juzgar ni intervenir en culturas diferentes); el racionalismo en equilibrio con el empirismo (en la serie la razón como medio de adquirir conocimiento tiene un lugar central, pero al mismo tiempo, como exploradores, los miembros de la federación son empiristas natos); la comunicación (todas las especies del universo son capaces de comunicarse, comprenderse y cooperar); el humanismo (entendido como la admiración, exaltación y elogio del género humano, en que florecen la cultura, el deporte, el arte y todo el quehacer humano se vuelve trascendente) de tendencia secularizante (en la serie, la religión es presentada como un rasgo atávico, o por lo menos como algo del orden de lo psicológico); el realismo científico (gran parte de la tecnología de la serie se basa en lo que podría ser según la ciencia - a propósito de esto, les recomiendo el libro Física de lo Imposible, del físico Michio Kaku, donde se menciona repetidamente a la serie); y el altruismo (el sacrificio personal en bien de otros es una constante en el universo trekker).
Quizá a Star Trek pueda criticársele un exagerado optimismo positivista en relación al desarrollo del ser humano, pero creo que sería de mala leche montársela contra este aspecto: alguien tiene que soñar utopías para nuestra raza, ya que distopías nos sobran, tristemente.
Los logros de Star Trek van desde ser el primer programa de la historia de la televisión que propuso un elenco donde la pertenencia a diferentes nacionalidades, culturas y colores de piel era fundamental ( también fue el primero donde se vio a un blanco y un negro besándose, Kirk y Uhura), hasta haber servido de ejemplo para desarrollos científicos, como la jeringa que inyecta a través de la piel vía aire comprimido, basada en el hypospray de la serie.
Y todo esto viene envuelto en una excelente dosis de ciencia ficción, efectos especiales, alienígenas, naves, curiosidades astrofísicas, amor, misterio, cruza de géneros, todo en dosis semanales (¡nada de estar esperando tres años entre episodio y episodio de Star Wars!)
Ahora Star Trek se ha convertido en un tanque de cine, de la mano de J.J. Abrams. Muchos esperamos que en un futuro vuelva a la pantalla chica, su casa natural.
De la cuna a la tumba, Star Trek es pura televisión.