viernes, 30 de octubre de 2009

ESC.50 INT. CUMPLEAÑOS ANIMADO -- DÍA

Los amigos de Ilusionario me pusieron al corriente sobre algo que no sabía: este miércoles próximo pasado se celebró el Día Mundial de la Animación. Parece ser que desde 2003, vía una iniciativa de la Asociación Internacional de Films de Animación (ASIFA, Association Internationale du Film d'Animation), la conmemoración se celebra oficialmente todos los 28 de octubre. ¿Por qué esta fecha? Porque el mismo día, pero del año 1892, Emile Reynaud llevó a cabo la primera proyección pública de su Teatro Óptico (Théâtre Optique), en el Museo Grevin de París.
De la mano de su oficio de ingeniero, Reynaud se convirtió en un pionero del cine, mejorando el zoótropo e inventando el praxinoscopio, que luego, mejorado, se convirtió en el Teatro Óptico, un aparato que permitía ofrecer un espectáculo a partir de la proyección de dibujos animados móviles, dispuestos en una banda flexible provista de perforaciones (fue el primero en usar las perforaciones en la película) que discurrían con una frecuencia de 15 imágenes por segundo frente a un sistema de lentes e iluminación basado en la linterna mágica. Gracias a este invento, Reynaud es considerado uno de los padres de la animación.
Datos técnicos e históricos aparte, lamento no haber sabido de la conmemoración antes: de ser así, el 28 hubiera soplado una vela. Creo que ya lo dije en un post anterior: me encanta la animación. O para no ocultar mi fanatismo detrás de nombres técnicos, mejor digo que me encantan los cartoons... bah, los dibujitos.
La educación audiovisual suele comenzar en la infancia con los libros ilustrados, quizá con los cómics, pero sin duda se completa con la animación. Dependiendo de la época, tenemos que hablar de Hanna-Barbera (Yogui Bear), de DePatie-Freeleng (The Pink Panther, The Inspector, The Aadvar and the Ant), Warner Brothers (Bugs Bunny, Wile E. Coyote and the Road Runner, Daffy Duck), Tatsunoko Production (Speed Racer, G Force y la saga Macross, que luego derivaría en Robotech), Zuiyo Eizo (Heidi), Filmation (He-Man), Marvel Productions (Transformers), entre tantas otra, como productoras que tuvieron un gran efecto sobre muchas "mentes en formación" de los '70 y '80.
Particularmente, creo que la obra de DePatie-Freeleng y Warner Brothers tuvo una impronta importantísima en la forma de trabajar de mi imaginación.
En el caso de los primeros (dejando de lado por un momento la psicodelia de la Pantera Rosa y sus efectos lisérgicos en el inconsciente infantil), y haciendo un análisis a posteriori, claro, me doy cuenta de que siempre me atrajo la forma de narrar de El Inspector (esa especie de policial negro desquiciado, que desde el vamos mostraba el lenguaje de género y, por el mismo precio, cómo vulnerarlo sin dejar de serle fiel) y el manejo de personajes de El Oso Hormiguero y la Hormiga (donde ambos caracteres son entrañables loosers, hambrientos, neuróticos y hasta algo melancólicos, profundizando en la figura del antihéroe).
En el caso de los segundos, Warner Brothers, admiré la genialidad, la incorrección y el cruce de géneros y referencias de Bugs y el resto de la banda, sin saber que estaba asistiendo a algo mucho más relevante: el motín histórico que capitaneó Chuck Jones desde la panza de la bestia. Jones siempre generó controversia (del tipo de la que generan los visionarios), y creo que su mayor legado es el de habernos enseñado que la caracterización de personajes podía dejar de ser tan maniquea como Disney había instituido que fuera: Jones cambió al Pato Lucas de un héroe a un antagonista amargado con mal temperamento; relegó Porky Pig al papel de tímido y neurótico sidekick; transformó al Silvestre de Friz Freleng en un gato común y corriente arrastrado por sus pulsiones alimenticias; nos mostró a Bugs Bunny como un espíritu libre que nunca atacaba a menos que fuera atacado. En definitiva: le dio a los personajes animados una dimensión humana que muchos directores de cine deben haber envidiado. Y con esto nos mostró más sobre el mundo de lo que podíamos esperar como niños.
Más adelante, empezando los '80, Robotech me enseñó la importancia de la "carnadura dramática", vestida de forma que pudiera ser consumida por un chico sin necesidad de recurrir a una telenovela. Me acuerdo de discutir las historias del capítulo de la semana en el colegio con mis compañeros de sexto grado: no los dibujos, no la acción, sino las historias.
Momentos importantes en el diseño del futuro guionista.
Para terminar de festejar (tardiamente), el cumpleaños de la animación, les dejo una de las creaciones de Reynaud, el corto de 1894 "Autour D'Une Cabine".


Que lo disfruten.

3 comentarios:

Monica Gracia Manrique dijo...

Hola... Excelente post... Me tome la libertad de citarte y ponerte como liga en mi grupo de facebook...
Felicidades¡

Monica Gracia Manrique
isshinstudio.com

Will dijo...

Hace rato que leo tu blog, y la verdad me resulta mas que interesante. Yo quiero ser guionista, en un futuro cercano. Ultimamente estoy metido en otras cosas de otra indole, pero soy joven y tengo tiempo, creo.
En fin, te sigo leyendo.
Un abrazo.

Marcelo Cabrera dijo...

Mónica y Will, les agradezco mucho sus comentarios.
Will, te recomiendo algún taller, como para ir tomándole el gusto.
Mónica, ¿cuál es tu grupo de facebook?
Saludos a los dos!