viernes, 2 de octubre de 2009

ESC.30 EXT. BEAM ME UP, SCOTTY! -- DÍA

Estábamos reunidos el "artista" a cargo del proyecto (aunque yo, cariñosamente, lo llamo "autista"... ya les voy a contar sobre él en otro post), la productora y un humilde servidor en calidad de escribiente. Necesitado de consultar cierto material, prendí la notebook cual cordero camino al asador. Y ahí estaba... mi querido fondo de pantalla, una excelente ilustración del Enterprise, la nave espacial más famosa de la ciencia ficción. Al verla, la productora estalló en risas gozosas y al grito de "¡nerd!", se propuso cortarme la cabeza y ponerla en un pica al frente de la productora, como aviso para otros desubicados fanáticos de Star Trek. Gracias a Dios, tengo cuello ancho y falló en el intento.
Lo que no tuve oportunidad de decir en esa reunión, lo digo ahora: ¡los fanáticos de Star Trek no somos nerds! ¡Somo orgullosos admiradores de la obra de un visionario de la televisión (y creyente en la posibilidad de un ser humano mejor) como fue Gene Roddemberry, su creador!
¿De qué estás hablando, Willys?
Okey. Entiendo que haya que explayarse un poco sobre el punto.
Mucha gente (mi mujer, por ejemplo) frente un capítulo de Star Trek, solo ve "máscaras ridículas"; no pueden pasar de eso. Pero si le dedicaran un poco de tiempo, verían que la mayoría de las lineas argumentales de la serie (en cualquier de sus cinco encarnaciones, The Original Series, The New Generation, Deep Space 9, Voyager o Enterprise) apuntan hacia el mismo lado: observar cómo el ser humano puede resolver situaciones conflictivas de orden moral, sin necesidad de recurrir a lo peor de sí mismo. Los dilemas morales son un eje constante dentro de la serie.
Star Trek explora conceptos como el relativismo cultural (los personajes deben atenerse a una directiva primaria que ordena no juzgar ni intervenir en culturas diferentes); el racionalismo en equilibrio con el empirismo (en la serie la razón como medio de adquirir conocimiento tiene un lugar central, pero al mismo tiempo, como exploradores, los miembros de la federación son empiristas natos); la comunicación (todas las especies del universo son capaces de comunicarse, comprenderse y cooperar); el humanismo (entendido como la admiración, exaltación y elogio del género humano, en que florecen la cultura, el deporte, el arte y todo el quehacer humano se vuelve trascendente) de tendencia secularizante (en la serie, la religión es presentada como un rasgo atávico, o por lo menos como algo del orden de lo psicológico); el realismo científico (gran parte de la tecnología de la serie se basa en lo que podría ser según la ciencia - a propósito de esto, les recomiendo el libro Física de lo Imposible, del físico Michio Kaku, donde se menciona repetidamente a la serie); y el altruismo (el sacrificio personal en bien de otros es una constante en el universo trekker).
Quizá a Star Trek pueda criticársele un exagerado optimismo positivista en relación al desarrollo del ser humano, pero creo que sería de mala leche montársela contra este aspecto: alguien tiene que soñar utopías para nuestra raza, ya que distopías nos sobran, tristemente.
Los logros de Star Trek van desde ser el primer programa de la historia de la televisión que propuso un elenco donde la pertenencia a diferentes nacionalidades, culturas y colores de piel era fundamental ( también fue el primero donde se vio a un blanco y un negro besándose, Kirk y Uhura), hasta haber servido de ejemplo para desarrollos científicos, como la jeringa que inyecta a través de la piel vía aire comprimido, basada en el hypospray de la serie.
Y todo esto viene envuelto en una excelente dosis de ciencia ficción, efectos especiales, alienígenas, naves, curiosidades astrofísicas, amor, misterio, cruza de géneros, todo en dosis semanales (¡nada de estar esperando tres años entre episodio y episodio de Star Wars!)
Ahora Star Trek se ha convertido en un tanque de cine, de la mano de J.J. Abrams. Muchos esperamos que en un futuro vuelva a la pantalla chica, su casa natural.
De la cuna a la tumba, Star Trek es pura televisión.

3 comentarios:

hector dijo...

A veces se produce una grieta en el sistema y se nos escapa algo que no está garantizada su lectura inequivoca..que va a ser. A mi me paso a la inversa. Tengo un AR2D2 en mi escritorio y tuve que recibir a un auditor cuya calificación era fundamental para el futuro de la empresa...resultó ser fanatico de Star Wars (no se si ayudo a la calificación pero yo estuve mas tranquilo todo el proceso). Me extraña que gente de tu medio te tilde de "NERD" cuando se supone que no ven "mascaritas" y "disfraces" en Star Trek...los "NERD" son ellos sin ningún lugar a duda. Solución a fanaticos que no quieren correr riesgos: desarrolen un saludo tipo Masonico conocido solo por uds. para identificarse.

Marcelo Cabrera dijo...

A mí me ha servido en la vida ser un poco NERD, un poco LOSER, un poco distinto en general. Al final lo único que hay que hacer es tomar esas categorías que imponen otros, y subvertirlas a favor de uno, ¿no? Un saludo y gracias por tu comentario!

Andrea dijo...

me pase toda la infancia tratando de entender por qué te gustaba tanto Star Trek (siempre fui mas fan de Star Wars, no sé por qué en la familia habia una tendencia hacia "la fuerza")mas luego de pasar todo un verano "obligada" a mirar Star Trek La Nueva Generación, lo entendi!! y ya no lo pude dejar, después le siguió "voyager" y "Enterprise" (de cualquier manera mi corazón quedo con la nueva generación)no podría explicar que es lo que tiene, pero me encanta; quiza sea genetico, el gusto por la ciencia ficción digo. Por lo que sea, que bueno que uno no deja nunca la imaginación de lado y se sigue fascinando con esos programas, o con libros como los de Ray Bradbury (que también nos diste vos), Blade Runner, Alien, y tanta pelicula mas que tiene esa visión de futuro tan de los '80 (en particular esta es la ciencia ficción que me gusta)ah, perdon, no nos olvidems de los X-Files!!!
Muy bueno el post, y grácias por todos tus aportes (en la vida) Marcelito!!!