martes, 6 de octubre de 2009

ESC.33 INT. CAMARINES -- DÍA

Entre los personajes que escribimos y su aparición en pantalla, hay un mojón importante: los actores. Este alegre grupo de profesionales de la transformación a veces nos llena de alegría, otras de tristeza y otras de... llamados telefónicos.
Normalmente, por una cuestión de tiempos, el guión de telenovela se suele considerar "de hierro" a la hora de la grabación. Los actores interpretan las lineas que hemos escrito más o menos literalmente, poniendo su parte en lo que tiene que ver con la intensidad con la que impactan la cámara.
Aunque, claro, siempre se producen cambios en el piso, incluso discusiones sobre la forma en que ha sido planteada la escena, o el desarrollo de un diálogo; pero el vertigo de la telenovela, generalmente, se lleva puestas estas discusiones.
Entonces, el actor recurre a una de las pocas instancias que tiene para intentar entender o modificar su personaje: hablar con el autor. Salvo algunos casos puntuales (por ejemplo, el de un ameno colega que ya ha sido protagonista del post http://aventurasdeunguionista.blogspot.com/2009/09/esc14-int-creatividad-durmiente-dia.html, quien aclaró en su contrato que bajo ningún punto de vista quería tener contacto con los actores, a los que considera en su mayoría un problema), los actores casi siempre tienen el número de teléfono del autor (por lo menos los principales), y con mayor o menor sentido común y de la oportunidad, se sienten en libertad de comunicarse con el autor para expresar sus puntos de vista.
Pueden ser charlas ricas en contenido, aburridas, repetitivas, reveladoras o una simple pérdida de tiempo. El actor tiende a ver subtextos o motivaciones subyacentes donde no las hay (sobre todo en la telenovela) y le encanta conversar sobre ellas. Hora y pico, a veces. O encuentran en el autor un paño de lágrimas donde volcar la impotencia que sienten por no poder darle mayor relevancia a su personaje. ¡Lástima que nosotros no tenemos a quien llorarle!
También están los que llaman para agradecer un personaje, una escena, incluso una linea, cuando uno se esfuerza por hacer algo distinto, más profundo, o simplemente pone real emoción en un capítulo.
Yo soy partidario de atender el teléfono cuantas veces sea necesario, aunque sea para decir "ahora no puedo". Después de todo, los autores, desde nuestras casa, no vemos el mecanismo de realización (aunque escuchamos hablar de él todo el tiempo... también por teléfono), mientras que ellos lo sufren en carne propia todos los días. Nosotros tenemos nuestras páginas, y luego las imágenes al aire, donde los actores dan vida a la historia que creamos.
Tendríamos que estar más unidos, ellos y nosotros. Estamos en cada punta del barco, remando para que no se hunda.

2 comentarios:

geniodos dijo...

los actores, artistas y famosos en general viven en un universo paralelo, una dimensión desconocida e incomprensible para nosotros los humanos.
No quiero pecar de nefasto pero adoraría que así como existen los ·casual day· existan los días de inversión de roles y poder yo hacerles los mil y un pedidos sin sentido que me han hecho.
Son actores, quieren actuar... pero que lo hagan sin romper las pelotas!

Marcelo Cabrera dijo...

Buena idea lo de la inversión de roles! :) Acabo de mirar tu blog http://geniodos.wordpress.com/, muy bueno! Un saludo