viernes, 30 de julio de 2010

ESC.126 INT. ESTAFADORES -- DÍA

No puedo evitar estar de acuerdo con el autor del blog Escrito por. No sé a cuántos de ustedes les ha pasado, pero yo tengo que reconocer que un par de veces he sentido exactamente eso; sobre todo en los momentos de desafío, cuando uno pasa de ser dialoguista a escaletista, por ejemplo, o cuando se tiene la suerte de timonear el primer proyecto.
Cito las palabras que me han hecho pensar en esto, y uds sabrán entender. Son de Stephen Gaghan, guionista ganador del Emmy y del Oscar:


"Este es el tiempo del horror, el tiempo de en medio, el tiempo muerto, mi tiempo, tiempo. Odio la palabra tiempo. Una palabra fea, disminuida, insignificante e inacabada. Mírala un poco más y parecerá un hierbajo, o el hilo caído de un jersey en una sala de estar. Todo y nada. Tiempo. Tiempo. Tiempo. Son las siete y media de la mañana y no he empezado. Las ocho y cinco y no he empezado. Son las nueve y media, ¿qué me pasa? ¿Dónde está la alarma? La pondré a cinco minutos y cuando suene, empezaré, pase lo que pase. Lo pondré a un minuto, y ya, un minuto y pase lo que pase, empezaré.

Obviamente, el problema es la idea, el trabajo, el sueldo, la gente, el material, la falta de él, demasiada investigación, demasiado poca. Obviamente, el problema soy yo. Yo soy el problema. Yo soy un fraude. El problema es que soy un fraudulento ser humano que ha agotado su suerte hasta ahora y se ha quedado sin ninguna. El problema es, soy un timador sin ideas y con logorrea, ese es el problema que me ha traído hasta aquí. Soy un fraude, hecho de humo sin fuego, llevo un gran sombrero pero no tengo rancho, soy una alargada silueta de humo con una gran cabeza que es un sombrero."


El texto está extraído del libro Doing it for Money (The Agony and Ecstasy of Writing and Surviving in Hollywood).
¿Alguien está de acuerdo conmigo? ¿Algún otro colega quiere dar un paso adelante para reconocer que alguna vez ha sentido algo similar a lo descripto por Gagham?
El autor de Escrito por es uno de los valientes, y me ha dado pie para "salir del closet".
Podría contar alguna que otra anécdota puntual, para ilustrar el caso, pero sería más pintoresco que necesario. El que se ha sentido así, entiende perfectamente de qué se habla aquí.
Por suerte, es un sentimiento que dura poco. Nuestra necesidad de escribir es tan grande, que no podemos permitir que la duda nos mine y nos impida avanzar. Mucha gente depende de nuestros libros. Hay mucho dinero fluyendo (no siempre en nuestra dirección, claro), y permitirnos una flaqueza puede salir carísimo. Así que seguimos adelante. Siempre.
Después de todo, ¿qué otra cosa podríamos hacer?
Somos escritores. Somos guionistas. El resto, son fantasmas.

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