miércoles, 23 de junio de 2010

ESC.113 INT. INOCENCIA PERDIDA - DÍA

¿Se acuerdan qué buenos eran esos días en los que no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar en la sala de cine? Conocimos la cartelera. El trailer. A lo sumo, habíamos podido ver o leer alguna entrevista donde se daban los lineamientos básicos (y más atractivos) de la propuesta.
Lo demás, era pura magia: comprar la entrada, sentarse a esperar en la sala, notar repentinamente como las luces bajaban, sentir ese vacío de ansiedad creciente en el estómago mientras pasaban las colitas, hasta desembocar finalmente en el momento tan esperado. La pantalla que se amplia, las luces que se apagan por completo, el logo de Universal, de Warner, llenando la pantalla.
De allí en más, sentarse al filo de la butaca, agarrar con fuerza el apoyabrazo, o la mano del acompañante.
Momentos inolvidables... y casi extinguidos.
No lo digo tanto por las películas en sí. Aun hay un películas maravillosas, tremendas, terribles, que nos sacuden como barquitos en la tormenta.
El problema es el exceso de información.
¿Cuándo fue la última vez que fueron al cine sin haber recibido, previamente, un bombardeo tal de datos sobre la película, que la hacía sino aburrida, por lo menos previsible?
Internet, en este sentido, se ha convertido en la principal enemiga de la forma clásica de ver cine.
Cada vez es más común leer notas sobre películas con la leyenda "Spoilers ahead". Los periodistas advierten "no siga leyendo si no ha visto la película, o si no quiere enterarse de datos importantes"? Ok, advertencia hecha... y desoída por la mayor parte de la gente. La fuerza de la curiosidad nos arrastra con su inercia. Naturaleza humana.
Los trailers mismos han cambiado. Muchos de ellos, prácticamente cuentan toda la película. Incluidos los plot points que, necesariamente, no deberían ser ni siquiera sugeridos. Luego tenemos los artículos de diarios, los programas de espectáculos, los comentaristas de radio... La competencia comunicacional es más grande, que aquellos que participan de la carrera necesitan contar cada vez más, revelando aquello que antes estaba resguardado por una cortina que solo se descorría cuando uno estaba frente a la pantalla.


Personalmente (y quizá sea mi propia culpa, por el hábito de leer todo lo que encuentro), la última vez que fui a ver una película "inocentemente", sin saber demasiado, como en mi infancia, fue Matrix. Y agradezco que así haya sido. De haber tenido en mi poder más información, el impacto de la película hubiera sido menor. Me habría perdido esa sensación increíble de sorpresa constante, de impacto tras impacto, de descubrimiento. Habría asistido al viaje de Neo, en vez de haberlo hecho con él. La elección entre la pastilla azul y roja habría sido previa, y por lo tanto, falta de verdadera emoción.
Me acuerdo de otra oportunidad en la que fui al cine en ese "estado de gracia": fue en 1982, para ver Blade Runner. Me atrajo la cartelera, y por supuesto reconocí a Harrison Ford, pero nada más. Y no me imagino la situación de otra forma. No puedo ni pensar en ningún dato que me hubiera arruinado el deslumbramiento con el que asistí a la historia de Deckard y Roy Batty.


De hecho, salí tan alucinado, que al otro día, en el colegio, le conté la película entera a mi mejor amigo de aquella época. Y cuando esa noche la fui a ver de nuevo con él, a la salida me encontré con su rostro inexpresivo: la película no le había sorprendido tanto. "Por ahí si no me la hubieras contado toda...", concedió.
Eso es lo que le digo yo ahora a todos los involucrados en la industria del entretenimiento: ¿y si no nos la cuentan toda?
Por lo pronto, estoy tratando de leer menos. Gracias a eso, Shutter Island me causó plena sorpresa. Y espero lo mismo de Inception, la película nueva de Christopher Nolan, película que primero mantenía su historia como un gran secreto, y ahora parece estar derrochando datos.


Como en este blog he comentado algunas películas y series de televisión, quiero pedirles disculpas a todos aquellos a los que les arruiné la sorpresa comentando algún dato de más.
Me voy a seguir "no-leyendo" la data circulante sobre las películas que se vienen, a ver si encuentro algo que prometa grandes sorpresas.
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1 comentario:

hector dijo...

No tenes que disculparte porque vos no contas peliculas o series sino que las analizas desde un punto de vista muy particular (profesional y personal) lo que no le quita nada de magia al realizar el acto de visulizar las mismas. Yo hace tiempo que evito leer las famosas sinopsis de las peliculas y de los libros...si en el transcurso de la proyeccion/lectura no me gusta la dejo...asi de simple. De esa manera arriesgo un poco de tiempo pero gano en sorpresa y no traiciono al autor eliminando ese factor.Abrazo.