jueves, 5 de noviembre de 2009

ESC.53 INT. PROGRAMA EMBRUJADO -- DÍA


Debe tratarse de eso que los americanos llaman "ghost writer": un escritor que, pasado a mejor vida, sigue produciendo material desde el más allá. Como si estuviéramos en la película Poltergeist, solo que a través de la pantalla no cruzan a este mundo espíritus, sino programas. Deberíamos estar buscando ectoplasma, o midiendo emisiones en la banda Delta. O quizá haya que buscar una explicación más pueril: por ejemplo, que en este país mucha gente de la industria del entretenimiento se... como decirlo... hace lo segundo sobre los autores de televisión.
Todo esto viene a cuenta de la nota de tapa de la revista Viva del domingo pasado, dedicada al unitario"Trátame Bien". Despertó la sorpresa, y por qué no decir la furia, de varios colegas del medio (entre los que me cuento), el descubrir que, a lo largo de las siete páginas que abarca la nota, ni una sola vez se menciona a sus autores, Pablo Lago y Susana Cardozo.
¿Error de tipeo? ¿Decisión editorial? ¿Olvido olímpico? La respuesta está soplando en el viento, mis amigos.
Quiero compartir con ustedes algunos fragmentos de un artículo que escribió sobre el tema, en medio de una enorme indignación, Sergio Vainman, reconocido autor de televisión y hoy en la Comisión de Televisión de Argentores.

Una familia muy normal... Y HUÉRFANA
(...) Esto, que suena francamente obvio y nadie se atrevería siquiera a poner en tela de juicio por respeto a la memoria de Pasteur y a la seriedad de la ciencia, no parece reflejarse en el sentido común propio de otras disciplinas humanas. Todos acuerdan con que de la nada no surgen microbios pero algunos sí parecen aceptar que de la nada… o de nadie, para ser más preciso, puede surgir una obra audiovisual digna de análisis sociológicos, generadora de pensamientos y adhesiones masivas.
Es así como, en una revista semanal, encontré un reportaje analizando el programa televisivo “Tratame bien” y su relación con la sociedad argentina. A lo largo de sus siete páginas, todos los actores protagónicos del espectáculo se explayan acerca de las características de sus personajes, hacen una encendida defensa de sus roles, los justifican, los explican, e incluso teorizan acerca de la normalidad y la anormalidad. (...) Qué bueno es que un grupo de actores serio y profesional pueda incorporar a su trabajo el análisis. Qué importante que un programa de televisión genere búsquedas y respuestas del mundo de las ciencias de la conducta.
Ahora bien, me pregunto (y es lícito que lo haga porque a lo largo de siete páginas nadie me lo aclaró):¿Este espectáculo nació de la nada? ¿Un día, un grupo de actores se reunió y como producto de una improvisación genial dio a luz estos personajes?
(...) A pesar de que el extenso artículo no lo diga, esta familia representativa quizás de los argentinos de hoy; estos personajes contradictorios y polémicos, tan analizados por todos; estas situaciones de alta conflictividad que impresionan a sociólogos e identifican a los espectadores, no son reales (aunque sean realistas); nacieron de las cabezas, de los espíritus, de la sensibilidad y la experiencia personal de un grupo de personas: LOS AUTORES.
Autor, según el diccionario, es el responsable de un hecho, el que lo origina, el comienzo. Y si para la ley, autor de un delito es aquella persona penalmente responsable y merece un castigo, lo mismo debería ocurrir con un programa de televisión por el cual puede un autor ser condenado por plagio, pero no merece – al menos eso se desprende del contenido de este artículo – no digamos ser entrevistado o requerida su opinión, sino siquiera ser nombrado.
(...) En ese contexto, todos opinan, se apropian de los aciertos y las repercusiones y el autor es un fantasma sin rostro ni nombre, es nadie. No existe. Esta confusión, sin embargo, opera de manera selectiva: en el artículo es reconocido, curiosamente, Hugo Moser por la “tira” (que tampoco lo era) “La Familia Falcón”, se nombra a Héctor Maselli por “Los Campanelli”, tal vez suponiendo que 30 años atrás los programas los escribía un autor y hoy en día no. Se reconoce también al autor del texto del reportaje e incluso al autor de las fotografías. Lo cual asegura que los reportajes periodísticos y las fotos sí tienen autor.
Los devenires del mundo del espectáculo en la Argentina van marcando una tendencia en donde la pérdida de la identidad de las obras semanifiesta en la dilución cada vez mayor del creador. Esto, curiosamente, no se debe a un colectivismo socialista que desplace a la propiedad privada de las obras intelectuales, sino al objetivo por parte de otros integrantes del proceso artístico de apropiarse y de concentrar los méritos y las retribuciones sociales, artísticas y económicas correspondientes al autor. Y no sólo en televisión: el teatro y el cine muestran palmarios ejemplos de la misma apropiación.
El reportaje sobre “Tratame Bien” es un caso testigo, que debe servirnos como muestra a la vez que como alarma acerca de esta malsana tendencia que de imponerse traería consigo la pérdida de un rol que tiene tradición milenaria y terminaría por negar la existencia y la trascendencia de Esquilo, Aristófanes, Shakespeare, Moliere, Arthur Miller, Florencio Sánchez, Mankiewicz, Armando Discépolo; incluso Susana Cardozo y Pablo Lago autores de “Tratame bien” y tantos otros que se tomaron el trabajo de pensar, en el tiempo que les tocó, cuál era la mejor forma de dejar testimonio de la sociedad en la que vivieron y murieron, a través de la voz de sus personajes.

SERGIO VAINMAN
Presidente
Consejo Profesional de Televisión
ARGENTORES

2 comentarios:

Mario Borovich dijo...

Antes se decía sólo de los realities: ¿cómo, hay guionistas? ¿está guionado??? Ahora parece que también ocurre en las ficciones... Je, como me contó una vez un director español que le respondió a una actriz que no quería decir algo porque "su personaje" no lo diría: "¿¿¿Tu personaje??? ¿Y desde cuándo es tu personaje? Nosotros te hemos contratado para decir esto, que lo soñó, lo parió y lo escribió el autor y yo lo trabajé con él para que tú digas esto... Podemos llamar a otra para decirlo."

Maxi dijo...

El año pasado asistí a una charla en Argentores, donde expusieron Victor Tevah (productor) y Daniel Barone (director). Hablaron de las primeras ideas para "Tratame bien", en ese entonces pensaban enfocar el unitario desde los psicólogos, lo cual debe haber cambiado en el proceso creativo... aunque parece que fue todo idea de fantasmas. Además de la omisión, en toda la nota se refieren al programa como una "tira"... la nota tiene sus fallas por donde se la mire y por más que quede muy linda en el diseño, con las fotitos, distribución del texto, etc; el contenido es muy pobre.