jueves, 27 de mayo de 2010

ESC.102 INT. HITCH DE TELENOVELA -- NOCHE

Pasé algunos días en cama, víctima de las consabidas enfermedades virales de la época. Aproveché para seguir leyendo un libro que comenté algunos post atrás, El cine según Hitchcock, de Francois Truffaut. Y, oh sorpresa, me encontré con una reflexión de Hitch que me pareció perfectamente aplicable al desarrollo del verosímil en el mundo de la telenovela. Seguramente, no es del todo una lectura intencionada mía; después de todo, Hitch se dedicó bastante a la TV, con su programa Alfred Hitchcock Presenta. Agradeciéndole a Alianza Editorial, les transcribo los fragmentos más interesantes de esta parte del libro, para que ustedes saquen sus propias conclusiones. 

FRANCOIS TRUFFAUT: Viendo de nuevo su versión de Los treinta y nueve escalones me he dado cuenta de que, más o menos por esta época, empezó usted a maltratar sus guiones; quiero decir, a no tener en cuenta la verosimilitud de la historia, o, en todo caso, a sacrificar constantemente la verosimilitud en beneficio de la emoción pura.                                                                                                       J
ALFRED HITCHCOCK: Si, estoy de acuerdo. (…) Lo que me gusta de Los treinta y nueve escalones es lo súbito de las transiciones. (…) Hay que trabajar mucho para llegar a ello, pero merece la pena. Hay que emplear una idea después de otra, sacrificándolo todo a la rapidez. (...) La verosimilitud no me interesa. Es lo mas fácil de hacer. En The Birds hay esa larga escena del bar en la que la gente habla de los pájaros. Entre esta gente, hay mujer con una boina en la cabeza, que es precisamente una especialista en pájaros, una ornitóloga. Está por pura coincidencia. Naturalmente, habría podido rodar tres escenas para hacerla llegar de forma verosímil, pero estas escenas no tendrían ningún interés. (...) Pedir a un hombre que cuenta historias que tome en consideración la verosimilitud, me parece tan ridículo como pedir a un pintor figurativo que represente las cosas con exactitud. ¿Cuál es el colmo de la pintura figurativa? Es la fotografía en color, ¿no está usted de acuerdo? (...) Hay una gran diferencia entre la creación de un film y la de un documental. En un documental,  Dios es director, el que ha creado el material de base. En el film de acción, es el director quien es un dios, quien debe crear la vida. Para hacer un film, hay que yuxtaponer montones de impresiones, montones de expresiones, montones de puntos de vista y, con tal de que nada sea monótono, deberíamos disponer de una libertad total. Un critico que me habla de verosimilitud es un tipo sin imaginación.


.
.