miércoles, 7 de abril de 2010

ESC.87 INT. PELÍCULA MUDA -- DÍA

Visitando uno de los blogs amigos, Bloguionistas, me encontré con un material muy interesante: una carta que el guionista David Mamet le escribiera al equipo autoral de The Unit, una serie que producía junto a Shawn Ryan (el cerebro detrás de la genial The Shield), a fin de llamarles la atención sobre ciertos conflictos en la confección de los libros del programa.
Concuerdo con el Angela Armero, autora del post de Bloguionistas: The Unit era una serie fallida. La propuesta era reflejar la vida de un grupo de tareas especiales (black ops) del ejército estadounidense, mostrando tanto sus misiones, como su vida familiar. Teniendo en cuenta la calidad autoral de Mamet y el talento que mostró Ryan en The Shield, sorprendió que The Unit no lograra cabalmente ninguno de los dos objetivos. De todas formas, la serie se mantuvo al aire cuatro temporada, hasta que fue cancelada.
Leer la traducción que hace Angela Arnero de esta carta, no solo puede dar a entender por qué falló el programa, sino que además nos brindará una pequeña clase de storytelling.

A los escritores de The Unit:
Saludos.
Mientras aprendemos a escribir esta serie, un problema recurrente aparece una y otra vez. El problema es: diferenciar drama de lo que es no-drama. Dejad que os lo explique por partes.
Todos los creadores nos están gritando que hagamos la serie más clara. Esa es nuestra tarea.
Nuestros amigos, los pingüinos (n. del t.: ejecutivos de las cadenas) piensan por tanto, que estamos empleados para comunicar información, y eso a veces, es lo que nos parece a nosotros.
Pero hay que darse cuenta de que la audiencia no verá la serie para ver información. Tú no lo harías, yo tampoco, nadie lo haría ni lo hará. La audiencia verá la serie para ver drama.
Pregunta: ¿qué es el drama? El drama, una vez más, es la búsqueda del héroe para superar esos obstáculos que le impiden alcanzar un objetivo concreto.
Así que, nosotros, los escritores, tenemos que hacernos estas tres preguntas a la hora de escribir cada escena.


1. ¿Quién quiere qué?
2. ¿Qué pasa si no lo consigue?
3. ¿Por qué ahora?

Las respuestas a estas preguntas son la prueba de fuego. Aplicadlas, y la respuesta os dirá si la escena es dramática o no lo es.
Si la escena no está escrita dramáticamente, no será interpretada de forma dramática.
No hay ningún polvo mágico que convertirá una escena aburrida, prescindible, redundante o meramente informativa en algo especial cuando deje vuestra máquina de escribir. Vosotros, los escritores, tenéis la responsabilidad de aseguraros de que todas las escenas son dramáticas.
Esto quiere decir que todas las pequeñas escenas expositivas de dos personajes hablando de un tercero no deberían ser rodadas.
Si la escena os aburre cuando la leéis, no dudéis que aburrirá a los actores y después, a la audiencia, y nos iremos todos a la cola del paro.

Alguien tiene que hacer que la escena sea dramática. No es el trabajo de los actores (el trabajo de los actores es ser veraz.) No es el trabajo de los directores. Su trabajo es rodar con fidelidad esas escenas y recordarles a los actores que hablen rápido. Es vuestro trabajo.
Toda escena debe ser dramática. Eso quiere decir: el protagonista tiene que tener una necesidad simple, directa y acuciante que le incita a aparecer en la escena.
Por eso están ahí. De eso va la escena. Su intento de satisfacer esa necesidad nos llevará al final de esa escena, a ese fracaso; así es como acaba esa escena, ese fracaso, si es necesario, nos propulsará a la siguiente escena.
Todos estos intentos, juntos, harán, a lo largo del episodio, que tengamos la trama.
Así, cualquier escena que no haga avanzar la trama, y que sea autónoma, es, por definición, o superflua o está mal escrita.
Si pero si pero, vosotros decís, ¿qué hay de la necesidad de escribir toda esa “información”?

Y yo respondo, “encontrad la manera”, cualquier imbécil con un traje azul sabe que tiene que decir “hazlo más claro” o “quiero saber más sobre él”.
Cuando lo hayáis puesto tan claro que hasta el pingüino del traje azul es feliz, tú y él o ella ya estaréis sin trabajo.

El trabajo del dramaturgo es hacer que la audiencia piense en que va a pasar después, no explicarles qué es lo que acaba de pasar o sugerir que ocurrirá a continuación.
Cualquier imbécil puede escribir “pero Jim, si no asesinamos al presidente en la siguiente escena, toda Europa arderá en llamas”.
No nos pagan para darnos cuenta de que la audiencia necesita esa información para comprender la siguiente escena, sino para encontrar la forma de escribir la escena de forma que la audiencia estará interesada en qué sucede a continuación.

¿Cómo encuentra uno el equilibrio entre retener y proporcionar información? Esa es la parte esencial en el trabajo del dramaturgo. Y la habilidad de hacerlo es lo que te diferencia de las especies inferiores en sus trajes azules.
Encontrad la manera.
Comenzad, siempre, con esta regla inviolable: la escena debe ser dramática. Debe comenzar porque el héroe tiene un problema, y debe culminar con el héroe viéndose frustrado o comprendiendo que existe otro camino.
Mirad vuestras sinopsis. Cualquiera que diga “Bob y Sue discuten” no es una escena dramática.
Por favor daos cuenta de que nuestras sinopsis son, por lo general, espectaculares. El drama surge entre ese primer argumento y el primer borrador.
Pensad más como cineastas que como funcionarios, porque, fácticamente, vosotros estáis haciendo la película. Lo que vosotros escribáis, ellos lo rodarán.

Aquí están las señales de peligro. Siempre que dos personajes hablan de un tercero, la escena es un montón de mierda.
Siempre que un personaje le dice a otro “como sabes”, es decir, diciéndole a otro personaje lo que tú, el escritor, necesitas que la audiencia sepa, la escena es un montón de mierda.
No escribáis mierdas. Escribid escenas de 3, 4 o 7 minutos que hagan que la historia progrese, y muy pronto, podréis comprar una casa en bel air y contratar a alguien que viva en ella por vosotros.
Recordad que escribís para un medio visual. La mayoría de la escritura televisiva, incluyendo nuestra serie, suena como la radio. La camera puede explicar cosas por vosotros. Dejad que lo haga. Qué hacen los personajes, literalmente, qué están manejando, qué están leyendo, qué están viendo en la televisión, que están viendo.
Si hacéis que los personajes no puedan hablar, y escribís una película muda, estaréis escribiendo un gran drama.
Si prescindís de la muleta de la narración, de la exposición e incluso del habla, estaréis preparados para trabajar en un nuevo medio- contando la historia en imágenes, algo conocido como escribir guiones.
Esta es una nueva habilidad. Nadie lo hace de forma natural, podéis entrenar para ello, pero necesitáis empezar.

Cierro con un pensamiento. Mirad la escena y preguntaos, ¿es dramática? ¿Es esencial? ¿Hace avanzar la trama?
Responded con honestidad.
Si la respuesta es no, escribidla otra vez o simplemente eliminadla. Si tenéis alguna pregunta, llamadme.

Con amor, Dave Mamet
Santa Mónica 19 octubre 05
(No es vuestra responsabilidad conocer las respuestas, pero si es vuestra y mi responsabilidad conocer y hacer las preguntas adecuadas una y otra vez, hasta que se convierta en un acto reflejo. Creo que esas preguntas están consignadas arriba.)





3 comentarios:

Camilo Torres de la Guía dijo...

Más claro, echale agua. Lástima que el bueno de David de por tierra con todo lo que hacemos para vivir.

¿No?

Juan dijo...

gracias!!!! muy útil!!

abrazo, juan

Clarisa dijo...

Esto sirve, Marce. Mil gracias.