jueves, 11 de febrero de 2010

ESC.77 INT. TRASNOCHE CELULAR -- NOCHE

Hace poco mi cuñado me recomendó una excelente miniserie de terror inglesa producida por la BBC: Apparitions. La historia trata sobre el Padre Jacob (el excelente Martin Shaw), un cura de doble vida: oficialmente, es el encargado de examinar evidencia de milagros que ha de ser usada para decidir canonizaciones; pero, de motu propio, se dedica a llevar a cabo exorcismos. La serie no solo tiene una excelente factura, sino que va un paso más allá de El Exorcista: el Padre Jacob es perseguido por demonios que quieren que reconozca la culpa que le compete por enviarlos de nuevo a sufrir las penurias infinitas del infierno, siendo así un agente de la impiadosa conducta de Dios, contraria a su supuesto amor universal.
Más allá del hallazgo argumental del guionista Joe Ahearne, Apparitions me sirvio para realizar una pequeña experiencia personal: ver televisión en el celular. Ya lo sé, no es nada nuevo, desde hace varios años distintas productoras se vienen dedicando a generar contenido de ficción exclusivo para celulares, llamados por algunos "mobisodes" (24 Conspirancy, Prision Break: Proof of Innocence, Lost: Missing Pieces, versiones de las conocidas series; When Evil Calls, una serie de terror adolescente, estilo "Scream"; e incluso telenovelas como Querido Profe, de Venevision Internacional, Diario de Sofía de Aitec Brasil; Encandilados, con Luisana Lopilato).
La diferencia en este caso es que no estaba viendo un mobisode de 1 o 2 minutos, filmado bajo ciertas normas especiales tanto técnicas como narrativas, sino un episodio completo de 60 minutos de artística de algo creado específicamente para la pantalla de televisión.
Tenía mis dudas sobre si se podría mantener la atención en una pantalla tan pequeña durante tanto tiempo, más allá de que las compañías de celulares pregonen esta práctica como algo muy cool (poniendo incluso películas gratis con determinados celulares). Lo más sencillo era probar. Así que me tiré en la cama, 11 de la noche, luces apagadas (ambiente inmejorable para ver una miniserie de terror), conecté los auriculares y comencé a ver Apparitions.
Una hora después, me "desconectaba" de la situación ampliamente satisfecho... y un poco asustado por la historia.
La cercanía de la pantalla (hay que mantener el celular a no más de 30 cm de la cara para poder apreciar bien los detalles en una pantalla de 3,2 pulgadas), y la calidad del sonido vía auricular, generan una sensación de relación bastante íntima con el material. Los celulares de alta gama de los últimos años (en mi caso, un Samsung Omnia), tienen capacidades de audio y video realmente asombrosas, muchas veces con procesadores específicos para estas tareas (aparte del chip madre del teléfono).
Los adelantos tecnológicos van habilitando nuevas formas de ver. Celulares con pantallas cada vez más grandes, cine en 3D, el novísimo IPad y otros dispositivos similares, son algunos de los ejemplos más recientes.
Claro, poder no significa querer, mucho menos deber. Cada uno sabrá si estas experiencias son, antes que nada, satisfactorias.
En mi caso, estoy esperando la segunda temporada de Apparitions para volver a tirarme en la cama, en medio de la oscuridad, a disfrutar de la sensación de miedo envolvente que me procuró la experiencia celular.