martes, 12 de octubre de 2010

ESC.152 EXT. SOFÁ SUBVERSIVO -- DÍA

Está en el muro de facebook de todos, se comenta en radio, en sitios web de todo tipo: la apertura del capítulo de ayer de Los Simpson (en Estados Unidos), guionada por el artista del grafitti británico Bansky, dejó a todo el mundo de una pieza. 
Para aquellos que no la hayan visto, y antes de continuar contando cuál es el origen de la idea de Bansky, va el video de la presentación. 


Aunque el adjetivo de subversiva que le adosaron algunos sea un poco demasiado, en términos amplios, si reducimos su alcance al mundo de la televisión, quizá no le quede tan grande. 
Es la primera vez (y esperemos que no la última) que Matt Groening, Al Jean y Albert Brooks abren los famosos títulos de apertura de Los Simpson a la creatividad de artistas invitados. La elección de Bansky revela que, más de 20 años después de su creación, los Simpson todavía conservan su espíritu contestatario. 
Banksy es uno de los artistas del graffiti más reputados del mundo. A su alrededor ha un halo de mistero: se cree que nació en 1974 en Yate, una localidad cercana a Bristol, en 1974, pero la realidad es que cualquier dato sobre su identidad y biografía es incierto.
La política, la cultura pop, la moralidad y las etnias, son sus principales temas, todos vistos desde una óptica satírica. 

   

En entrevistas con el The New York Times, Al Jean (productor ejecutivo de los Simpson), ha contado que la idea de convocar a Bansky para que colaborar con la secuencia de apertura surgió luego de ver Exit Through the Gift Shop, una suerte de falso documental realizado por Banksy sobre el arte callejero y lo resbaladizo de la fama. 


"Vi el film de Banksy y pensé, 'tenemos que ver si puede hacer unos títulos para el programa, un couch gag... No teníamos ninguna agenda al respecto. Le dijimos si quería hacerlo. Entonces él mandó storyboards mostrando prácticamente todo lo que pueden ver en el producto final", le dijo Jean al NYT. Según comentarios de la BBC, que habló con Banksy, el storyboard llevó a atrasos, disputas sobre estandares de trasmisión y amenazas de renuncias en el departamento de animación del programa.

Por suerte, la sangre no llegó al río, y la secuencia de títulos sí lo hizo al aire. Uno de esos raros casos de sincericidio que se dan cada cien años en la televisión. 

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