miércoles, 27 de abril de 2011

ESC.194 EXT. TRISTE SAN VALENTÍN - DÍA

Bueno, el cine indie americano sigue sorprendiendo con algunas joyas. Y por suerte, hay algunas "estrellas" que siguen apostando a actuar en películas que trascienden más allá de su potencial de taquilla. Estoy hablando de Blue Valentine, una película de Derek Cianfrance, director que hasta ahora había trabajado casi exclusivamente en el terreno del documental. Su esfuerzo está apoyado por Ryan Gosling y Michelle Williams, dos tremendos actores. El guión de la película, firmado por el propio Cianfrance junto a Cami Delavigne y Joey Curtis, tiene un planteo aparentemente simple: mostrar la realidad de una pareja pivotando entre el comienzo de la misma, y su presente. Sin mayores estridencias, ni golpes de efecto, ni vueltas de tuerca. Podría decirse, la cruda realidad.



Reflexionando sobre el guión de esta película, me acordé de la escena del curso de guión de Adaptation, cuando el personaje de Nicolas Cage le pregunta al de Brian Cox (inspirado en Robert McKee), como es posible construir un guión partiendo de un libro donde no sucede nada, salvo el discurrir de la vida, donde nada sucede ("nada" entendido en relación a los cánones cinematográficos hollywoodenses). Cox/McKee explota y le contesta: "¿La vida real? ¿La puta vida real? ¿No pasa nada en la vida real? ¿Está completamente loco? ¡Se asesina gente todos los días! ¡Hay genocidios y guerra y corrupción! ¡Cada puto día alguien en el mundo sacrifica su vida para salvar a otro! ¡Cada puto día alguien toma la decisión conciente de destruir a alguien más! ¡La gente encuentra el amor! ¡O lo pierde, por Dios!".
El guión de Cianfrance/Delavigne/Curtis parece partir de esta premisa: analizar la vida tal cual la vivimos todos, y extraer de ella los elementos más nobles del drama.
Si bien los saltos al pasado de la película nos permiten ver la evolución en la construcción de la pareja de Dean y Cindy durante el lapso de unos meses, pasando de la magia y la excitación de los primeros momentos hasta llegar al punto de inflexión donde se pasa del infatuamiento a la decisión madura de consolidar una pareja, las escenas que se nos muestran del presente de la relación se centran en un par de días, aquellos donde se produce la desintegración de la pareja. No sabemos qué sucede en el medio, durante los seis años que dura la relación entre ambos, en los cuáles han tenido una hija. Por distintos motivos, ambos nos parecen personas luchadoras, nobles, valiosas. Sin embargo, las cosas entre ellos ya no funcionan. Resulta realmente doloroso ver lo que les pasa sin poder entender por qué. Esto, que sin duda es una elección consiente de los guionistas, se conecta con una pregunta mágica: ¿qué es el amor? ¿Por qué a veces sobrevive a determinadas circunstancias, y otras veces no?
Podría seguir interminablemente acumulando preguntas alrededor del tema; pero a lo que apunto aquí es a la decisión de no mostrar. Al "fuera de campo". Se ha dicho hasta el cansancio: el lenguaje audiovisual se construye en base a la sustracción. Contar más con menos.
Y viendo este tipo de películas, comprendemos que este mantra no trata solo de la elección de situaciones nucleares que permiten construir un momento, sino también a la elección de cosas que no se contaran, a fin también de construir un momento, pero desde un lugar distinto. Lo primero es una suerte de trabajo de edición; lo segundo, por decirlo de alguna manera, una sustracción artística. O también podríamos llamarlo negación narrativa: querido lector/espectador, esto no te lo voy a contar, construí sentido con solo estos otros elemento, intentalo. 
Creo que este es un arte muy difícil de poner en práctica (sobre todo para aquellos que trabajamos en el "lenguaje del amontamiento" que proponen las tiras y telenovelas). El guión de Blue Valentine da una clase maestra al respecto.
Y da otra clase maestra sobre cómo contar aquello que sí elige mostrar. Hay aquí una épica de lo cotidiano, una mirada descarnada y honesta sobre el puertas adentro, sobre la vida que se construye día a día, para bien y para mal. Si hay estridencias, no son otras que las que cometemos cada jornada. Si hay vueltas de tuerca, son las que generamos con las elecciones que tomamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. De estos momentos está construida Blue Valentine. Y si hacia el final explota, es porque explota la vida misma (¿a quién no le ha explotado la vida alguna vez?).


Click aquí para ver el guión completo (en inglés).