miércoles, 20 de abril de 2011

ESC.193 EXT. TOY STORY 3 -- DÍA

No sé qué opinarán ustedes, pero Toy Story 3 fue una de las mejores películas que vi en el 2010. No solo por la animación de Pixar, que continúa evolucionando en su continua búsqueda de reunir tecnología con belleza y expresividad, sino por su guión. Me parece una pieza, en su género, casi perfecta. El nivel de emotividad de la escena final, cuando Andy le cede sus juguetes amados a la pequeña Bonnie, camino a la adultez, es sencillamente memorable. Mi hijo ve la película por lo menos tres veces por semana, y es increíble ver que cada vez que la escena aparece en pantalla, uno siente aflorar las mismas emociones.
Por todo esto es que reproduzco una entrevista a Michel Arndt, el guionista de la película (y también de la maravillosa Little Miss Sunshine), publicada por el sitio Decine21

Pocas veces se tiene la oportunidad de conversar con un genio. Michael Arndt acaba de empezar su carrera como quien dice, pero sus dos guiones hasta la fecha son para quitarse el sombrero: Pequeña Miss Sunshine -por el que ganó un merecido Oscar al mejor guión original- y Toy Story 3 -por el que debería ganar otra estatuilla-. Encima, es un hombre de lo más abierto, que desvela sin tapujos más de un secreto de su éxito del que conviene que tomen buena nota, sobre todo aquellos que se dediquen a los guiones.
¿Le ha resultado muy distinto trabajar en Toy Story 3 a escribir una película de acción real?
Si hablamos de crear a los personajes y escribir la trama, en principio no hay ninguna diferencia entre animación e imagen real. Una buena historia es una buena historia independientemente del medio que vayamos a usar para contarla. Nunca se me hubiera ocurrido desmerecer a los personajes animados. Para mí, Buzz Lightyear es tan real como Olive Hoover en Pequeña Miss Sunshine.
La gran diferencia viene durante el proceso de reescritura. En la acción real, la escritura del guión, la producción y el montaje transcurren en etapas separadas. En animación, todas ellas tienen lugar a la vez. Esto permite un diálogo fluido entre el guionista, el director, los actores y el montador, y revierte en que el proceso de escritura sea más participativo y menos solitario.
Entonces, ¿estuvo por ejemplo el director Lee Unkrich íntimamente involucrado en la escritura de Toy Story 3?
Lee estuvo colaborando estrechamente conmigo cada día. Gracias a que es un gran montador, y a que estaba estrechamente familiarizado con los personajes, yo pude ir sobre seguro, acelerar, y terminar páginas y materializar ideas lo más rápido posible, porque tenía detrás a Unkrich, que ya se encargaba de separar el grano de la paja. Desde luego, estoy convencido de que fue una interesante colaboración.
Si aún tuviera la oportunidad de reescribir el guión, ¿cambiaría algo? ¿Qué exactamente?
He pasado 3 años escribiendo y reescribiendo Toy Story 3. Ahora puedo decir honestamente que no hay ni un simple detalle que quisiera cambiar. Creo que el guión funciona bien.
¿Hubo algo que añadiera en el último minuto?
La última línea de diálogo que añadí al guión fue cuando Woody, al principio, le dice a los juguetes que su trabajo es "estar ahí para Andy". Esto me pareció muy importante para resaltar el sacrificio final y la separación. Escribí esto el 18 de junio de 2009, exactamente un año antes del estreno del film, y me sentí como si hubiera colocado la última pieza de un gigantesco rompecabezas.
La edición en DVD de Toy Story 3 incluye entre los materiales extras un valioso documental elaborado por usted sobre escritura del guión, muy útil para aspirantes a guionistas. ¿Tiene algún consejo para ellos que puedan aprender de usted sin necesidad de equivocarse ellos mismos?
Ninguno. Creo realmente que sólo puedes aprender mediante el método de prueba y error. De todas formas, me sentiría muy honrado si mi pequeño reportaje de los extras le hace la vida más fácil a algún aspirante a escritor.
¿Qué fue lo más difícil de escribir en esta película?Puede parecer extraño, pero lo más duro de escribir del guión fue el principio, cuando se presenta a los juguetes, porque tenía que contar lo que han estado haciendo en estos diez años, qué esperan del futuro y qué sienten por Andy. Para poder imaginármelo todo tuve que invertir un montón de tiempo, y de conversaciones con los responsables de la producción.
¿Se sentía presionado por el buen sabor de boca que dejaron las anteriores películas?Lo cierto es que sí. La escritura de Toy Story 3 me supuso estar tres años en estado de ansiedad y al borde de un ataque de pánico. Y la única persona que estaba más aterrorizada que yo era Lee Unkrich, el director. Sinceramente, nos preocupaba bajar el nivel, pero por la reacción de los fans yo diría que no lo hemos hecho del todo mal.
Los aficionados a la animación se llevaron una grata sorpresa ante la aparición de un Totoro, personaje deMi vecino Totoro, en la cinta. ¿Cómo acabó saliendo en el film?Me acuerdo de cuando estaba sentado escribiendo la escena del dormitorio de Bonnie, y pensando qué clase de juguetes tendría. Me imaginé que podría haber allí un unicornio, un tricerraptor, un erizo, y también pensé en un muñeco de Totoro.
Ciertamente, aunque escribí eso, nunca pensé que saliera en la película acabada. Pero resultó que todo el mundo que trabaja en Pixar es un gran fan de Hayao Miyaki, o sea que decidieron preguntar a los Estudios Ghibli si les permitirían usar a Totoro en la cinta. Nos sentimos muy honrados cuando nos dijeron que sí.
¿Puede comentar algo sobre Lotso, el Oso Abracitos, uno de los personajes más importantes?Me gustaba muchísimo la idea de Lotso desde el principio. Iba a ser un juguete que se había vuelto malo, que había dejado de creer en el amor entre un niño y un juguete. Como los grandes villanos, su actitud tenía que estar justificada por su experiencia vital, y se me ocurrió que Lotso fue reemplazado por Daisy, su dueña, lo que le hizo llegar a la conclusión de que todos somos reemplazables y le convirtió en una persona negativa.
En una secuencia clave del final, Lotso le dice a Ken que existen cien millones de Barbies como aquella de la que se ha enamorado. Pero Ken afirma que ama a Barbie, porque ella es especial, y que no es reemplazable para él. Suena un poco pretencioso por mi parte, pero por un momento intentaba usar la táctica que usa mucho Shakespeare, poner las palabras más sabias en boca de un loco.
¿A cuál de los famosos actores que han doblado a los personajes considera usted que le ha escrito los mejores diálogos?Me encantó escribir las frases de Ken para Michael Keaton. Primero porque era un personaje que no aparecía en las entregas anteriores, así que podía hacer lo que quisiera con él. Además, porque Michael Keaton aportó grandes cosas a su personaje en las sesiones de grabación, que me valían para luego añadir novedades al guión. Y por último, porque adoro a Ken como personaje, y escribir su romance con Barbie fue para mí con diferencia la parte más divertida de elaborar este guión.
¿Cuál es su personaje favorito?El mismo, Ken, le adoro, y lo pasé muy bien escribiendo sus frases. Me gustaría comentar que todos los trajes que Ken viste en la película existen en la realidad, incluso la chaqueta hindú Nehru, del estilo de The Beatles, que se comercializó en 1968.
¿Cuáles son sus escenas favoritas? ¿Son sus favoritas las que le costaron más trabajo a la hora de escribirlas?Tengo dos. Una de ellas es cuando Ken conoce a Barbie. La otra es la de Andy y Woody del final. En ambos casos, la mayor parte del diálogo final ya estaba en el primer esbozo de las escenas. Las escribí con gran fluidez. Es curioso, pero resulta frecuente que las mejores escenas suelen ser aquellas que me han resultado más fáciles de escribir, ésas que no me han llevado más de un par de horas. Y las escenas que tengo que reescribir una y otra vez al final resulta que no pasan de correctas.
¿Por qué se hizo guionista?Me hice guionista porque quería ser director de cine. Por razones que no recuerdo decidí hacerme primero guionista, porque pensaba que sería el método más fácil para poder acabar dirigiendo.
¿Qué es lo más difícil de su oficio?Curiosamente, creo que la parte más dura es decidir que el guión ya está terminado. Siempre que escribo guiones, tengo la sensación de que aún se pueden mejorar muchas cosas. La verdad es que cuando escribí Toy Story 3 fue la primera vez que tenía la sensación de que había acabado mi trabajo. Esa sensación de haber acabado es una de las cosas que más me han llenado de orgullo, pero alcanzarla no ha sido fácil.
En una palabra, ¿puede describir la sensación de ganar un Oscar?Aterradora.¿Ha cambiado su carrera ganarlo?No, porque ya había sido reclutado por Pixar cuando lo gané, así que no ha cambiado nada en mi día a día. Me sigo tomando el lunes libre, y empiezo a trabajar duro desde el martes por la mañana.
La única cosa que he notado que ha cambiado es que cuando tengo una reunión de trabajo con alguien de Hollywood para hablar de algún guión, ahora realmente escuchan lo que yo digo. ¡Me parece toda una experiencia y algo completamente nuevo para mí!
Trabajar en Pixar, ¿es tan divertido como parece? ¿Cómo fue su primer día allí?Sí que lo es. Mi primer día allí fue como si hubiera muerto y hubiera ido al cielo de los guionistas.
Cuando escribe un guión, ¿tiene una metodología propia o sus propias reglas?Siempre que inicio mis propios proyectos, mi hábito es aplazar lo máximo posible el inicio de la escritura del guión. Puede sonar contraproducente, pero creo que es importante dejar que la historia se geste y vaya madurando hasta que esté lista para nacer. Empezar cuando la idea está a medio perfilar es en mi opinión un error.
En Pixar no disponía de tiempo para macerar la idea. Eso hizo que empezar a escribir fuera un reto y además una experiencia terrorífica para mí.
Se enseña a escribir guiones en las escuelas de cine, y existen reglas predeterminadas que se sabe que funcionan en la escritura. Pero, ¿por qué dar con un guión bueno sigue siendo una de las cosas más complicadas del cine?Creo que con esas reglas se puede llegar a escribir un guión correcto. Pero escribir uno memorable es una tarea casi imposible. Honestamente, creo que yo nunca podría haber hecho algo como Toy Story 3 sin tener detrás toda la estructura de los estudios Pixar, incluyendo a Lee Unkrich, que como comentaba es quien ha colaborado conmigo más estrechamente, y el apoyo de John Lasseter, Andrew Stanton y el resto de "cerebros" de la compañía.
El caso es que durante tres años hubo un grupo de diez o doce verdaderos artistas dando ideas y mejorando los gags. Al final, los guiones de Pixar, como las propias películas, son como catedrales. Son la expresión de toda una comunidad, no una obra realizada en solitario. Me siento muy afortunado de haber formado parte de esa comunidad en Toy Story 3.
Sus dos trabajos hasta la fecha, Pequeña Miss Sunshine y Toy Story 3, son grandes películas, pero a simple vista resultan muy diferentes. ¿Son para usted tan distintas como parecen?Ambas historias están elaboradas de una forma muy similar, siguiendo una estructura muy clásica. Además, existe una unidad temporal, porque ambas transcurren en pocos días. En los dos casos mi objetivo es que el final fuera realmente, realmente grande. Por último, pienso que las dos películas ofrecen un punto de vista optimista y generoso de la vida y el ser humano.
Creo que yo quería que con Toy Story 3 la gente se lo pasara tan bien como me habían comentado que se lo pasaron con Pequeña Miss Sunshine. Justo antes empezar a trabajar con Pixar murió Joe Ranft, animador que ejerció de doblador en todas las películas de la casa que se hicieron mientras estaba vivo. Me contaron que siempre decía una frase que me parece memorable: "Rodar una película es como preparar una fiesta, y el mundo entero está invitado". Desde que la escuché trato de mantenerla en la mente mientras escribo, y trato de hacer la más divertida, emotiva e hilarante película que yo sea capaz de escribir. No sé si lo conseguiré, pero lo intento.

Juan Luis Sánchez
23/11/2010

3 comentarios:

Anónimo dijo...

gracias marcelo!! me encanto conocer al guionista de dos peliculas que me fascinaron realmente!!

Marcelo dijo...

De nada!!

Paola Monter Uribe dijo...

Yo creo que Toy Story 3 es el mejor filme que he visto en el 2010, es una película de animación extraordinaria, la historia es realmente buena y conmovedora, nos acerca más a la realidad que a la fantasía.