miércoles, 24 de noviembre de 2010

ESC.166 INT. TERROR VS HORROR -- NOCHE

Tengo un nuevo guión de terror en gateras. Es una historia que ya tiene un tiempo, y que ahora estoy empezando a "resucitar"; alguien en España tiene interés de leerla, así que lo lógico es que me ponga manos a la obra... ¡aunque no sé con qué tiempo! Ese es uno de los problemas de los guiones de cine: necesitan una dedicación importante. Es difícil (por lo menos para mí), escribir un largo en los ratos libres. ¡Pero se hará lo que se pueda!
En fin, todo esto viene a cuento de que, siempre que estoy por meterme en un género, trato de ver material de dicho género, para ponerme "en onda". Gracias a Cinergia, el blog de César Heil (lector de Aventuras), encontré dos películas bastante decentes, si bien no innovadoras: The Echo y Triangle. E investigando sobre estas películas, a través de este estado de interconexión constante llamado Internet, di con una entrevista que le hizo la gente del blog uruguayo Terrorifilo a Leonardo D'Esposito, un renombrado crítico de cine argentino.
D'Esposito dice algo que me sirvió para reflexionar: "hoy el terror casi no existe, ha sido desplazado por el horror".



Un párrafo de la entrevista (que pueden leer completa aquí):

¿Qué opinión formada tiene acerca del cine de terror?
Hay algo interesante en que el terror -es decir, la reacción de miedo súbito y sumo que provoca una imagen o un estímulo- sea en sí un género, porque el miedo y la fascinación (el miedo a ver y la fascinación por ver) resultan constituyentes primordiales del cine.
En cuanto al género en sí, me gusta mucho, aunque rara vez siento un auténtico "terror" con un filme de este tipo, justamente porque las constantes del género se han codificado tanto que, hoy por hoy, resulta más efectivo el miedo en el resto de los géneros. Por otro lado, hoy el terror casi no existe, desplazado por el horror. En el terror tenemos miedo de lo que puede pasar o no en la pantalla; aparece la incertidumbre (el suspenso, para decirlo con otra palabra) y no queremos ver. En el horror, lo que sentimos es un rechazo extremo de lo que vemos. Pero las imágenes del horror, paradójicamente, son de una enorme falsedad y nula posibilidad, lo que, de modo contradictorio, anestesia el efecto. Un filme como "El Juego del Miedo", en cualquiera de sus continuaciones, es apenas un montón de efectos especiales cuya emoción desaparece en pos del "susto" y de lo visceralmente insoportable, producto del sobredimensionamiento de los efectos digitales. Por lo demás, los sistemas de sonido envolvente han hecho que hoy se acompale el impacto visual de un efecto con un golpe sonoro, privilegiando el susto (una mera e instantánea reacción física) al miedo (un estado metafísico). He sentido más miedo con cada aparición del Joker en "El caballero de la noche" que con casi la totalidad de los filmes de horror actuales.
Entonces... ¿terror u horror?
Algunos otros elementos para dilucidar la diferencia (y por tanto decidir qué camino tomar), también encontrados en la web:

Conviene distinguir entre terror y horror, dos términos que se intercambian impropiamente. Hablamos de películas de terror, cuando sería más propio llamarlas de horror. La clave de la diferencia de significado de ambas palabras, está en el sujeto. El verbo horrorizar no solamente admite la forma reflexiva (horrorizarse), sino que incluso es ésta la más frecuente. O se horroriza uno mismo, o si el horrorizador es otro necesita la colaboración del horrorizado. Con el terror ocurre de otro modo: no existen las formas reflexivas de aterrar o aterrorizar, porque es siempre otro el que produce el terror, y uno el que lo padece. No se dice “yo me aterro”, o “yo me aterrorizo”, sino “me aterra tal cosa”, “me aterra sólo el pensarlo”, “estoy aterrorizado (mejor aterrado)”. El terror viene siempre de fuera; el horror nace en uno mismo, se genera dentro de uno como consecuencia de algo horrible. 
El diccionario da una definición inequívoca para horror: dice que es un movimiento del alma causado por una cosa terrible y espantosa. Es una reacción anímica ante algo espantoso. En su origen (hórreo, horrere, hórrui) significó ponérsele a uno los pelos de punta, erizarse. Horripilante (lo de pilus= pelo es una redundancia) es aquello que le pone a uno los pelos de punta. Horrendo es algo por lo que deberían ponérsele a uno los pelos de punta. Es la respuesta del individuo a un estímulo externo. 
 Mariano Arnal 
Creo que establecer esta diferencia entre terror y horror es altamente útil para todos aquellos que disfrutamos de escribir sobre el género. Qué vertiente elegirá cada uno... es algo que, aparentemente, puede hablar más de uno que de la película que se está escribiendo (aunque, como suelo decir, no existe una separación real entre ambas cosas).
"Somos las historias que nos contamos" (mi nuevo mantra).
¡Dulces pesadillas!

1 comentario:

Cesar Arturo Heil dijo...

Excelente aporte. Si bien sabia que existian diferencias entre ambas palabras nunca me habia puesto a buscar cuales eran esas diferencias y siempre las use como sinónimos. Me has desasnado un poco más.