domingo, 5 de septiembre de 2010

ESC.137 INT. BAÑADERAS Y GUIONISTAS -- DÍA

Buscando información sobre Dalton Trumbo, un guionista estadounidense famoso no solo por sus obras, sino por haber formado parte de los Diez de Hollywood (sobre los que me explayo más abajo), encontré dos fotos que me parecieron muy simbólicas, no solo de su vida, sino de la trayectoria que puede hacer un guionista a lo largo de su vida.
La primera, es del comienzo de su carrera. La última, de finales de su carrera (y de su vida).



Creo que ambas fotos y la relación implícita entre ellas, dicen más que mil palabras.

Trumbo (1905 – 1976) fue novelista, guionista y director. Entró al mundo del cine 1937 y en la década siguiente se volvió uno de los guionistas más importantes de Hollywood, escribiendo películas como Thirty Seconds Over Tokyo (1944), Our Vines Have Tender Grapes (1945) o Kitty Foyle (1940), por la que fue nominado al Oscar al mejor guión adaptado. Quizá sea mejor conocido por todos mencionando el guión que escribió para Espartaco, esa gran película de Kubrick/Douglas; o el guión basado en su novela homónima Johnny Got His Gun (ganadora en 1939 del premio estadounidense National Book Award), dirigido por él mismo.
En 1957 ganó el Oscar al mejor guión por la película The Brave One. Pero no pudo recibirlo. Técnicamente, el ganador fue un tal Robert Rich. Lo que sucede es que Robert Rich era Dalton Trumbo. Solo que no podía firmar los guiones con su nombre, ya era uno, como dijimos antes, de los Diez de Hollywood.

"Hollywood Ten" fue un nombre creado por la prensa. Suena glamoroso, pero en realidad se trataba de diez persona relacionadas con la industria cinematográfica estadounidense, que fueron incluidos en la lista negra de Hollywood durante la época infame del McCarthysmo, acusados de obstrucción a las labores del Congreso de Estados Unidos por negarse a declarar ante la Comisión de Actividades Antiamericanas. Con declarar, nos referimos a denunciar a otros compañeros de actividades comunistas.

Estos diez hombres fueron despedidos de sus trabajos e incluso temporalmente encarcelados. Algunos de ellos, como Trumbo, se radicaron en el exterior y siguieron trabajando, vendiendo sus guiones bajo seudónimo. Pueden leer la crónica completa de la epopeya de Trumbo en este excelente artículo.
Recién el 2 de mayo de 1975, Trumbo pudo recibir personalmente su Oscar por The Brave One, 18 años después de haberlo ganado.

Por supuesto, hay individuos como el guionista Joe Eszterhas, que ganan millones de dólares escribiendo basura medianamente entretenida y se dedican a observar el sol caer desde sus casonas en Malibú.
Yo personalmente, prefiero quedarme con la figura de Trumbo como símbolo de lo que realmente es un guionista. Entre estas dos fotos, se teje una parábola de la que es posible extraer algunas ideas:
- todo lo que se escribe es político, en sentido amplio, y por tanto ha de despertar pasiones encontradas, obligándonos a poner el pecho para defender nuestras ideas;
- la vida de un guionista es, contra lo que muchos puedan creer, cualquier cosa menos reposada;
- formamos parte de una hermandad poderosa, pero al mismo tiempo, vivimos aislados en nuestras "bañaderas", esculpiendo películas en papel; esta suerte de dicotomía no es menor en la vida de ningún profesional del guión;
- estamos rodeados de fuerzas económicas tan poderosas, que muchas veces corremos el riesgo de quedar destrozados, como pequeños veleros en medio de un huracán.
- a pesar de todo esto, no podemos dejar de escribir.

Qué gran melodrama que es la vida, Mr. Trumbo. Lo mejor es relajarse con un buen bourbon, metido hasta la cintura en la bañadera, y reírse un poco de ello.
Salud.

1 comentario:

Javier Rey dijo...

Me llego este post y es obligatorio enviartelo: http://bloguionistas.wordpress.com/2010/05/20/los-dobladores-espanoles-son-los-mejores-del-mundo/

Abrazo