miércoles, 27 de julio de 2011

ESC.209 INT. CAJA DE MISTERIOS -- DÍA

    

"Barton Fink termina diciéndote qué está pasando solo en el grado en que es importante saberlo. Lo que no queda claro, no hemos tenido la intención de que quedara claro, y está bien que sea así". (Ethan Coen).

"Hemos tenido reacciones de personas que han abandonado la sala por sentirse incómodas o aturdidas a causa de esto. Claro que no era nuestra intención que esto pasara. Quizá nuestra manera de contar la historia no fue todo lo clara que necesitaba ser, pero no lo creo. En términos de que la historia pueda ser comprendida, creo que lo hemos logrado. La pregunta es: ¿a dónde llevamos al espectador si algo que es un poco ambiguo en la película, queda totalmente claro? No lo llevamos a ninguna parte. Como con la caja, por ejemplo. Muchos cineastas hubieran sentido la necesidad de revelar qué hay dentro de la caja que Charlie le deja a Barton. Pero, por supuesto, esta es una película que trata sobre cuánto Barton no entiende, entonces es mucho más divertido dejar la caja sin abrir. El hecho de que Barton no abra la caja, incluso, puede ser visto como un leve signo de maduración de su parte". (Joel Coen).

Me tropecé con esta entrevista a los hermanos Coen buscando referencias sobre otro tema, y enseguida hizo resonar varias campanas en mí. Actualmente trabajo en una tira, donde, por default, todo lo referido a la trama está casi siempre claramente expuesto y, además, repetido innumerables veces, a fin de que hasta el espectador distraído (o aquel que está haciendo alguna otra cosa mientras mira, un clásico del espectador del género) entienda qué está pasando. Por supuesto que las tiras en general tienen secretos, pero son unos secretos que no tienen tanto que ver con aquello que no se quiere revelar para generar un efecto en el producto final (que es de lo que hablan los Coen), sino con una información que le será revelada al espectador, cual premio, si es consecuente y acompaña a la tira hasta el final. Es una cuestión de género, pero también otra de usos y costumbres en relación a cómo se despliega el género (sin duda hay otras formas de hacer las cosas, pero otro cantar es si los responsables de llevarlo adelante tienen ganar de tomar el riesgo).
Además de hacerme pensar en esto, el artículo de los Coen me hizo acordar de la famosa caja de marras y, al mismo tiempo, me llevó a pensar en Lost y en todo aquello que fue dejado sin explicar en la serie. Y la suma de ambos pensamientos me llevó a recordar otra cosa: una charla que J.J. Abrams (creador de Lost entre otros éxitos) dió para TED, en la que hablaba sobre una cierta caja que conservaba con él desde la infancia.
Aquí va la charla, para que sepan de qué hablo.




Bueno, creo que la similitud entre la caja de los Coen y la de Abram queda, en este caso claramente, planteada. Abrams dice que la caja no abierta "representa posibilidad infinita, esperanza, potencial, elementos catalizadores para la imaginación (...) Hay veces que el misterio es más importante que el conocimiento."
Y creo que este es un desafío para todo contador de historias, pero principalmente para un guionista. Las reglas de la dramaturgia cinematográfica son bastante draconianas por momentos, y creo que el respeto por ellas en cierto punto puede generar la sensación de que es necesario revelar todo, para no desobedecerlas, o violarlas, o romperlas. Ya lo sé: no hacer ninguna de estas cosas no es necesariamente un valor per se, y tampoco las reglas mencionan explícitamente que dejar cosas sin explicar es una contravención al arte del buen contar; pero creo que el fenómeno se da de facto. Es muy claro en el cine de Hollywood, donde, en términos generales, prácticamente todo es explicado.
Creo que el misterio es inmanente a la imaginación y viceversa. Tenemos que permitirnos mantener los misterios funcionando, porque así mantendremos funcionando nuestra imaginación.
Dejemos la caja cerrada y vivamos imaginando las infinitas posibilidades de su interior (¡Schrödinger dixit!).