miércoles, 16 de marzo de 2011

ESC.186 INT. PÁGINA DE CELULOIDE -- DÍA

Navegando por la web encontré un nuevo sitio sobre cine para recomendar: puremovies.com.uk. Allí, pude leer una muy interesante entrevista a Daniel Wallace, el autor de Big Fish: a Novel of Mythic Proportions, novela que sirvió de base a al argumento escrito por John August para la película de Tim Burton. El artículo da una pista importante sobre cómo trabajar en adaptaciones de literatura a cine, algo que es relevante para mí ahora que estoy apunto de empezar a escribir un guión de cine basado en una obra, si se quiere, semi literaria (no es una novela sino una suerte de ensayo en prosa de una historia que busca su camino a la pantalla grande). Es la primera vez que me contratan para hacer algo así, y por supuesto es un gran desafío y una ilusión enorme. Esperemos que August y Wallace me acompañen en el camino con sus consejos. 



ALGUNAS COSAS ES MEJOR DEJARLAS EN LA PÁGINA                                             por Daniel Wallace
Nunca había sido una ambición mía ver una de mis novelas convertido en una película: después de años de intentar, y fracasar, en escribir incluso una ficción lo suficientemente buena, lo único que quería era un libro del que pudiera estar orgulloso.
Antes de Big Fish, había escrito cuatro novelas y dos colecciones de cuentos. Algunas de las historias fueron publicadas en forma independiente, pero nada de lo que fui capaz de reunir en un manuscrito del tamaño de un libro fue muy bueno, no importa lo que yo pensara en ese momento. Por suerte, nadie pensaba que eran muy buenos tampoco, y ninguno de estos libros se han publicado nunca.
Irónicamente, las novelas que escribí antes de Big Fish eran más filmables que este libro, es decir, novelas tradicionales con un principio, medio y fin, un arco narrativo, y todos ellos se desarrollaban en algo reconocible como el mundo real. Eran aburridas. Y mal hechas. Los argumentos fuertes no son lo que mejor me sale, me siento más cómodo en la creación de mundos nuevos y lugares coloridos, fascinantes, donde el lector se encuentra demasiado involucrado como para pensar en qué va a pasar a continuación. Al menos eso es lo que estoy buscando. No sé cómo hacer otra cosa.
Yo no pensaba en este libro como un paso más en el ciclo de vida de mi historia; yo sentía que, como libro, mi historia había nacido, había vivido y (como sucede más a menudo cuando un libro se publica) luego muerto. Cuando me enteré de que había sido adquirido por Columbia Pictures, pensé, ¿por qué? No hay una película aquí. ¿Dónde está la película en un libro sin argumento, y con sólo un personaje real? Nunca he dicho esto en voz alta, por supuesto, porque tenía miedo de que si lo hacía se llevarían su gran bolsa de dinero. Pero ahora que me he gastado todo y que he tenido que vender la colección de monedas de mi abuelo para pagar por mi conexión wireless,  puedo decir todo lo que quiero. ¿En qué estaban pensando?
Todo salió bien, por suerte. Creo que Big Fish es una buena película, en parte porque no se parece nada al libro. 
Entiendo mejor ahora como funciona el proceso de adaptación de una novela, en qué consiste realmente. Las mejores adaptaciones son inspiradas por el material de origen, no dictadas por el mismo. El guionista no trabaja para el autor, sino que toma posesión de la historia, y es dueño de ella tanto como lo es el novelista. Si no, si hay siquiera un indicio de sumisión, la adaptación y la película en que aspira a convertirse, sufrirá una muerte espantosa, afectada, pedante. Si nunca han visto una muerte así, es algo triste de ver.
Por suerte, la historia fue adaptada por John August. John es uno de los mejores escritores que conozco. Puede hacer cualquier cosa. Mientras yo estoy atascado en un estilo, él tiene media docena entre los que elegir. Nuestro primer encuentro fue en un punto medio entre Chapel Hill, Carolina del Norte, donde yo vivo, y Washington DC, donde él estaba trabajando en una serie de televisión. Hablamos de sus ideas para la película, que fueron fenomenales. Él fue capaz de darle a la historia una trama, al personaje principal un arco, sin perder la esencia de la historia, que es simplemente la historia de un hijo tratando de entender a su padre antes de que sea demasiado tarde. Pero si leen el libro y el guión, está claro que las dos versiones no podrían ser más diferentes.
Esta es una razón, y probablemente la razón principal, por la cual Big Fish se convirtió en la película encantadora que es. El guionista pudo entender el material, lo adoptó y le dio una segunda vida. Es lo que sucede en la mente de cada lector. Nadie lee la misma historia. Entendemos la historia de la forma en que nos sirve, y quitamos de ella lo que no es importante para nosotros.
Estoy escribiendo un guión ahora, sobre la base de mi propio trabajo, y voy pasando por el mismo proceso: sólo el 10% de la novela llegará la película, con suerte. Algunas cosas es mejor dejarlas en la página.