viernes, 28 de agosto de 2009

ESC.2 INT. FRENTE A LA TV (FLASHBACK) -- DÍA

A veces las emociones negativas llevan a cosas positivas. Y no estoy hablando de dejar caer la parrilla de luces sobre el productor ejecutivo: las luces son demasiado caras y el piso del estudio va a quedar inservible. Me acordaba de cómo empecé a leer, allá a fines de los 70. Estaba recién mudado a San Martín de los Andes, y un nuevo amigo allí tenía una biblioteca bastante buena para un pibe de 9 años. Miré los libros, lo miré a él, y pensé: ¿cómo puede ser que este tipo lea y yo no? ¿Quién se cree que es, de qué se la da? ¡Acá el porteño culto y piola soy yo, smalville! A partir de ese momento, de puro competitivo, empecé a leer todo libro que encontré. No habían pasado ni seis meses cuando la lectura se había convertido en un hábito, un placer que me cambió la vida. Un año después, leyendo novelas de misterio estilo Ellery Queen, el ego-monstruo me atacó de nuevo y pensé con una mueca mental sobradora: ¡escribir esto no es tan difícil, yo lo puedo hacer! No sé de dónde conseguí una rémington portátil y empecé a tipear mi primer "obra maestra". De nuevo, pasó algo mágico: empecé y nunca dejé. Aunque mi viejo me amenazara con prender fuego a todo papel blanco en la casa si no salía a jugar a la pelota, simplemente no podía parar. Y me alegro, porque por segunda vez, la vida me cambió como en un tsunami. La tercera vez que me atacó el ego-monstruo, creo que fue por el 95. Estaba sentado frente a la TV, viendo con fervor religioso The X-Files, cuando nuevamente la voz en mi cabeza dijo: ¡yo puedo escribir algo así! Sí, claro. Me senté frente a la computadora, prácticamente sin ningún conocimiento sobre cómo escribir un guión... y escribí uno. No estaba demasiado bueno. Sin embargo, me sirvió para tener algo que presentar cuando surgió la posibilidad de mi primer trabajo. Lo leyeron. Vieron los errores, pero también las posibilidades. Y me dieron el trabajo. La vida me cambió por tercera vez, y todavía vivo las consecuencias de ese cambio. Con intensidad y pasión por lo que hago. Escribir guiones. El trabajo más sedentariamente increíble sobre la tierra.

2 comentarios:

Lupi dijo...

Hey Marce! Qué bueno que compartas esto...me siento menos mal en mis pequeñas grandilocuencias

Marcelo Cabrera dijo...

Si uno no comparte un poco la locura, ¿de qué le sirve? Un beso!