miércoles, 7 de septiembre de 2011

ESC.215 EXT. MARIO CHARLA -- DÍA

Mario Segade, autor de la exitosa El Puntero (y además amigo), estuvo el pasado lunes 5 de septiembre dando una charla para alumnos de la carrera de Guionista de radio y TV del Iser, como parte de las actividades por el mes del autor. Mario Pagnucco, uno de esos alumnos, me hizo llegar muy amablemente la desgrabación de la charla de Mario, un material más que interesante que a continuación les reproduzco (en parte, por su extensión), esperando que lo encuentren igual de rico que los chicos del Iser.

 Sobre “El Puntero”
“Hay un personaje central fuerte, el puntero, desde donde arrancan todas las historias del programa. Capítulo a capítulo yo pienso qué le va a pasar a este protagonista que está como desdoblado, por una lado su vida pública vinculada a la política, y luego su mirada más humana, personal, que también está teñida por su pasión por la política, y cómo sus vínculos (madre, hijos, esposa) están atravesados por ese conflicto. La historia se estructura sobre dos patas: una que hace a su vida política y otra referida a su vida personal.”
“El programa no tiene una pretensión documental. Yo hago hincapié en eso porque, sobre todo al principio, había una confusión, estaban esperando dónde venía la mano del Grupo Clarín contra el Gobierno, concretamente.”
“Muchos se ofenden, pero lo que tira es el show de la televisión de ‘El Puntero’, eso es muy importante. Obviamente, es un personaje atravesado por la política, apasionado, pero yo tengo que hacer cincuenta minutos por semana muy atractivos para que nadie cambie de canal, para que todo el mundo quede enganchado, para mentirles, para hacerlos soñar, para divertirlos, para hacerlos llorar… todos los elementos con los que los autores convivimos todo el tiempo, que no se sostienen solamente con un panfleto.”
“Por capítulo son cuarenta escenas, son muchas. Normalmente, la mitad de las escenas se las lleva la historia del día, el hecho político, y el resto son escenas que abonan ese hecho central pero están más enfocadas en la historia personal. A veces sale todo redondo, voy escribiendo una, dos, tres escenas y cuando me doy cuenta tengo un capítulo. Otras veces aparece la idea de un final, otras veces un buen momento que yo imagino.”
“A mí me importa el primer cuarto de capítulo en términos de agarrar a la audiencia. Siempre trato de que arranque con una acción fuerte y que se cuente rápido el capítulo y que sea claro lo que va a pasar. Después puedo despistar. En las primeras seis, siete escenas tiene que haber una acción y una dirección muy puntual para que uno sepa de qué va a ir el capítulo. También trato de que pueda interesarle a la gente que lo ve por primera vez, que no sea necesario haber visto todo el ciclo.”
“A la hora de escribir tengo que tener en cuenta que el programa sale tarde, a las 23.15, la gente está cansada, muchos vienen de ver a Susana… una junta de horas de televisión fuerte. Y hay que tratar de que sigan viendo, por lo menos hasta que termine el programa.”
“Una cualidad que le metí al programa y funciona es que abro muchos conflictos y cierro pocos. Es una modalidad que está bien. ‘¿Y qué pasó con aquél?’ No sé… nunca más. Me gustó jugar esa variable, como un poco pasa que no todo se soluciona ni todo cierra o se resuelve. Mataron a un tipo y no se habló más. No, no se habló más. Eso está buscado adrede y tiene que ver con algo del verosímil también. Es un programa hiperrealista en donde diría que ahora puedo darme el lujo de algunas situaciones graciosas. Pero en general es un programa que está con mucha lupa, el público que lo ve pretende, le pide al programa un verosímil de noticiero. Es muy complicado trabajar así.”
“Hay un autor, Iván Tokman, que me ayuda a estructurar, sobre todo hace como avanzadas de las líneas políticas. Hace unos capítulos hablamos de las garrafas sociales, por ejemplo. Él hace toda una investigación verosímil y verdadera de cómo funciona esto en la vida y luego, a partir de ese hecho real, nosotros lo adaptamos al show. Siempre hago esa salvedad: no sé si es tal cual, pero sí es verosímil y creíble, que es lo que le importa al programa.”
Sobre el proceso de escritura
“Yo soy un autor bastante diurno, me gusta trabajar desde muy temprano. Normalmente, de 9 a 14 es como mi horario más fuerte de escritura.”
“Tengo una anotador de registros visuales, si algo me conmueve o me llama la atención lo anoto. Siempre estoy recolectando esa basura coloquial con la que los autores trabajamos y es nuestro material precioso. Siempre digo que si la palabra ocupara un volumen físico el planeta ya estaría hundido, con tantas pelotudeces que hablamos. Los autores tenemos que hacer de eso una historia, ahí está lo más interesante del oficio.”
“Lo audiovisual es una aventura de hablar, con lo cual hay que hablar las escenas, hay que leerlas, decirlas. Desde hace unos años, las escenas más complicadas las resuelvo mejor si las grabo, porque hay un tránsito difícil entre lo que uno piensa en su ritmo mental y lo que escribe. Ahí hay algo que falla. Escribir a mano se banca un poco más la velocidad de la cabeza, pero también hay baches. Al principio, cuando empecé a grabarme, me daba un poco de pudor porque hacía las voces de los personajes. Pero lo recomiendo, está muy bien, es directo el tránsito. Al transcribir uno está transcribiendo lo que ya sabe que pasa, que no es lo mismo.”
“El arte es hacer. Sentarse, pararse o acostarse pero hacer, no contemplar solamente. Y hay que asumir riesgos y tomarlos y bancárselos.”
“A mí me resulta cómodo y no tengo dificultad en apropiarme de una historia, aunque la idea sea de otro… cuando la idea vale la pena y me gusta. A veces lo hago por laburo nada más, me concentro y escribo. También lo hago, es mi trabajo. Pero en el caso de ‘El Puntero’ o ‘Vulnerables’, no tengo conflicto en apropiarme… porque uno termina escribiendo de aquello que conoce. Uno escribe sobre lo que conoce, no escribe sobre lo que no conoce. Y hay que saberlo: yo sé de tal tema, conozco tal universo. Hay que trabajar sobre eso que uno conoce, porque es donde van a aparecer las mejores cosas.”
“En la parte izquierda yo mando mucha data que hay que agarrar. Si bien no hablo con los actores, hablo a través de lo que pongo en la izquierda. Me gusta la izquierda, me parece que es un elemento interesante para contar. Por un lado apoyo lo verborrágico, pero también me gusta economizar palabras. Lo que se puede contar visualmente está bueno y es agradecido. Soy un gran militante de la izquierda.”
 Sobre el rol social de los autores
“El sentido de moral judeocristiana no nos lleva a ninguna parte. Eso es lindo cuando se apagó la computadora o cerramos el cuaderno. El autor es inmoral por naturaleza, no tiene que tener atadura de ningún tipo, no tiene que rendir cuenta a nadie. Si mamá se enoja, que se enoje, no pasa nada. Cuando escribimos siempre convivimos con todo eso.”
“Cuando yo digo ‘show’, no digo ‘matemos al vecino’. Siento que a veces hay problemas de dimensión de las cosas, de desfasaje. Para mí, decir ‘show’ está bueno, yo voy a tratar de hacer un buen show y no un show que traicione valores y mensajes. No creo mucho en lo que quieren decir los programas o las películas, sino en lo que dicen, y que en tal caso sea el viaje que uno se hace como espectador y no lo que el otro me quiere hacer que yo… bla, bla, bla. Me duermo, la paso muy mal. No me gusta ese cine, no me gusta ese teatro, no me gusta esa tele. Sí creo que hay un teatro político y un cine político, que cuando está bien hecho es muy maravilloso y cuando no es una porquería.”
“¿Compromiso social? Yo trato de ser honesto con mi laburo y hacerlo con honestidad y sin querer cagar a nadie, poniendo lo que mejor sé hacer –casi lo único que sé hacer– que es contar con herramientas… dignas, creo. Con lo cual, si eso para algunos es comprometido y para otros es el panfletario del Grupo Clarín… qué se yo, esto no es lo primero que hago ni tengo que dar cuenta de lo que he laburado. Eso me tiene sin cuidado. Yo tengo mi ideología y me interesa mucho todo lo que hace a la opinión y al concepto de la abstracción del pensamiento... Siento que hay mucho chanta también en todo este mundete. Yo estoy tranquilo con eso.”


1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buena serie, están muy bien logrados los personajes, es realmente reconfortante ver algo bueno en la tele y quedarse pensando de vez en cuando.
Los actores son actorazzos!, se nota el compromiso de mostrar algo con una mirada política sobre la realidad, abría que jugarse un poco más! todavía!.
Me alegra que los personajes de la villa no estén caracterizados de manera burda y que se muestren solo las carencias por sobre la humanidad y humildad.
Ojala pueda leer esto dicho autor
marie.